11 de Diciembre de 2017

Opinión

Veinte años del SAR ¿y…?

Este Sistema requiere de un mínimo de 1,250 semanas de cotización para adquirir el derecho a una pensión, cumplida la edad establecida.

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Hoy el Sistema de Ahorro para el Retiro cumple los primeros veinte años de haberse instaurado. Recordará usted que el sistema de pensión que aplica a los trabajadores que se incorporaron al mercado laboral a partir del 1 de julio de 1997 es el llamado Sistema de Capitalización Individual.

Este Sistema requiere de un mínimo de 1,250 semanas de cotización para adquirir el derecho a una pensión, cumplida la edad establecida. Entre 60 y 64 años de edad se puede obtener la pensión de cesantía en edad avanzada; con 65 o más, la de vejez. La pensión de cesantía o la de vejez se compran con el ahorro acumulado en la cuenta individual, ahorro que es administrado por las afore e invertido por las siefore. De ser el ahorro suficiente, podrá comprarse una pensión de cesantía o vejez en la modalidad de Rentas Vitalicias o en la de Retiros Programados, más el Seguro de Sobrevivencia.

En las modalidades anteriores, la pensión mínima que se puede comprar o recibir es de un salario mínimo. Con él se pagará, a manera de pensión, el equivalente a ese salario mínimo; agotado lo ahorrado, el Estado, por conducto del IMSS, continuará pagando la llamada Pensión Garantizada. El gran dilema que afrontará la “generación afore” es que, hay que decirlo, no habrá al final de su vida laboral ahorro suficiente para contratar las pensiones y el seguro comentado.

La probable opción, y reitero “probable”, quizás serán los Retiros Programados, que se pagarán al pensionado. Lo grave de los Retiros Programados es que, con base en la esperanza de vida, alrededor de los 75 años de edad, o agotados los recursos, se acaba la pensión y ¿a partir de ahí qué?

Pues a partir de ahí, nada… ya no habrá más pensión y Dios lo bendiga, pues seguramente se quedará con una mano adelante y la otra atrás, conservando solamente el seguro de Enfermedad y Maternidad, para que “con diclofenaco o paracetamol” cure sus heridas físicas más las del alma. El futuro se vislumbra “nada halagüeño para la generación afore”, aun con las aportaciones voluntarias o complementarias de retiro, y a pesar de los rendimientos obtenidos por la inversión del ahorro de los trabajadores.

Así pues, todo apunta a que, a través de la estrategia del Sistema de Capitalización Individual, se encamina desde 1997 a las nuevas generaciones de pensionados a aspirar a lo más, a la llamada Pensión Universal, pues el sistema político, económico y social no dará para más.

Concluyo reiterando lo que en múltiples oportunidades he comentado: “En materia de pensiones, lo mejor nunca estará por venir” y, “cuando seamos adultos mayores, si gozamos de una generosa pensión, jamás nos faltará cariño”.

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