16 de Noviembre de 2018

Opinión

El Chivo Brujo (1)

El poder de la pluma

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En una recopilación hecha por Raúl Pavón Abreu se presentó una detallada versión del Chivo Brujo escrita por Rafael Alpuche Ramos y que está basada en la tradición oral de Campeche. Sin embargo, el inusual desenlace que Alpuche elabora merece una respuesta.

Alpuche Ramos dice que alrededor de 1941, en suelo campechano hubo un ser, cuya existencia fue sostenida por las creencias locales. Le llamaban Chivo Brujo y su apariencia era la de un macho cabrío. Este raro animal causó pánico y tuvo en constante zozobra a los campechanos, pues pobre de aquel infeliz que tuviera la osadía de enfrentarse con tan original y pernicioso ente.

La gente mayor le temía como al propio demonio y a los niños se les ponía en orden amenazándolos con la presencia de este ser sobrenatural. Algunos jóvenes cancelaban sus serenatas ante el rumor de su proximidad. Este animal rondaba los suburbios sin fecha fija, solo aparecía cuando nadie se lo esperaba y sucedía en cualquier tiempo. Pero cuando acontecía, siempre era a muy altas horas de la noche. Esto inhibía los paseos nocturnos en horas muy avanzadas.

Las jóvenes y señoras ancianas se resignaban al encierro casero y se entregaban a la oración para proteger a sus familias del diabólico Chivo Brujo, pero atisbando de cuando en cuando por las rendijas de las puertas, con una extraña mezcla de miedo y curiosidad.

Una mañana, en la cercanía de la iglesia del barrio de San Francisco, apareció el cadáver de un joven y apuesto varón. En su rostro se miraba una expresión de risa macabra, con el pelambre hirsuto del cuero cabelludo, los ojos muy abiertos y desorbitados. Todo indicaba que el joven ya había entregado su alma al Creador o quizá al Demonio. Surgieron los cuchicheos de los vecinos estimulados por el hallazgo fatal. Enseguida se dijo que el Chivo Brujo había deambulado por este rumbo la noche anterior. La gente echaba miradas disimuladas en torno al cadáver del desafortunado joven pero nadie se detenía para organizar las honras fúnebres al fallecido (Continuará).

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