19 de Septiembre de 2018

Opinión

La cueva de la Teresona

Homero Adame recopiló el testimonio de Guadalupe Sánchez en torno a un mito sobre una cueva en el Estado de México.

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Homero Adame recopiló el testimonio de Guadalupe Sánchez en torno a un mito sobre una cueva en el Estado de México. La mujer afirmó que en Toluca y sus alrededores hay muchos cerros y numerosas cuevas. En la época prehispánica la región estuvo habitada por los indígenas mazatlincas.

De todas las cavidades hay una famosa porque es la entrada a una ciudad encantada. A la caverna se le denomina La cueva de la Teresona, debido a que muy cerca de ella vivía una mujer a quien llamaban así. Cuentan que era la única que sabía el camino a la ciudad encantada.

La Teresona era una mujer muy fuerte que vivió muchos años y se cuenta que nunca envejeció, siempre se le vio igual. Se creía que quizá tenía algún pacto con los habitantes de la ciudad encantada o que ella misma era de allá, pero vivía afuera. Tampoco se sabe si murió o decidió regresar para siempre a esa ciudad.

Cuentan que, un día, tres pastores andaban por ese rumbo con sus borregos. Inesperadamente unas borregas se metieron a la cueva. Como ellos sabían de la historia de la Teresona, tuvieron miedo de entrar a buscar a sus animales, pero era indispensable recuperarlos. Lo echaron a la suerte y el que perdió tuvo que meterse.

Poco después salió con las borregas y les dijo a sus amigos que adentro había mucha luz y que se oían voces de gente. A los demás pastores les ganó la curiosidad y se metieron a ver. El relato dice que ellos conocieron una ciudad completa, con casas, iglesia y mercado. Lo raro del asunto es que los pastores no podían tocar nada porque todo era como aire, como una ilusión. También comentaron que había personas haciendo lo que la gente normalmente hace en una ciudad. Le hablaron a esa gente, pero no les hicieron caso, como si no existieran.

Cuando los pastores salieron de ahí y llegaron a su pueblo, contaron su experiencia a todo el mundo, pero nadie les creyó nada a pesar de que otras personas habían entrado y visto lo mismo. Agrega la señora Sánchez que la ciudad encantada se llama Tollocán y que de ahí viene el nombre de Toluca.

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