18 de Agosto de 2018

Opinión

Iztaccíhuatl y Popocatépetl

El poder de la pluma

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El mito de los volcanes del altiplano central es uno de los más populares. Guadalupe Cevallos Almada y Marisa Fernández publicaron una versión que representa la gran variedad de interpretaciones.

Cuando el imperio azteca brillaba por su grandeza, hubo un rey que tuvo una hermosa hija a la que dio el nombre de Iztaccíhuatl. Al crecer ésta, todos esperaban que se uniera en matrimonio con algún noble del reino pero ella se enamoró de un joven gallardo llamado Popocatépetl, pero que no era de la clase noble. El padre no estaba de acuerdo con esta situación y el momento le brindó la oportunidad de deshacerse del galán.Los tlaxcaltecas amenazaban su imperio y fue necesario enviar tropas para combatirlos.

Puso al frente del ejército a aquel joven cuya hija amaba y prometió que si salía vencedor consentiría en que se casaran. Sin embargo, el rey pensaba que, por la inexperiencia de Popocatépetl, no conseguiría el triunfo. Hubo una cruenta batalla y los aztecas derrotaron a los rivales. El joven guerrero se fue a descansar antes de emprender el camino de regreso.

Un grupo de soldados desleales, encabezado por otro pretendiente de Iztaccíhuatl, se adelantó y dio la falsa noticia de que Popocatépetl había muerto en combate. Fue tanto el dolor de Iztaccíhuatl que dejó de alimentarse y murió.

Cuando el heroico guerrero llegó al palacio del emperador, supo del fallecimiento de la princesa. Lloró amargamente junto con el padre.

Repuesto de la pena, fue por los que causaron esta desgracia y los mató. Posteriormente, ordenó a su ejército que construyera dos enormes pirámides, las cuales estuvieron listas antes del anochecer.

Popocatépetl subió a lo más alto de la primera pirámide y depositó el cuerpo de su amada. Luego tomó una antorcha y escaló la segunda, más grande por designio suyo, para poder contemplar desde ahí la tumba de la doncella que murió de amor.

Al paso de los siglos las pirámides se convirtieron en montañas de cumbres nevadas. En una el corazón del guerrero Popocatépetl sigue latiendo por el amor a Iztaccíhuatl.

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