23 de Septiembre de 2018

Opinión

El pequeño y temible Tentopitsij

El poder de la pluma

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En la huasteca veracruzana existe un relato insólito el cual fue recopilado por Moraima Marín Ronzón, egresada de la Facultad de Letras Españolas de la Universidad Veracruzana.

Sebastián vivía en Paltzoquitempa, municipio de Benito Juárez, Veracruz. Se había casado desde hacía varios años y no había tenido la fortuna de ser padre. Una buena mañana fue a trabajar en su milpa que estaba lejos de su casa. Ya había laborado más de medio día cuando escuchó una vocecita que parecía corresponder a la de un niño pequeño. La voz le decía con mucha emoción: ¡Papá, ya vente a comer! ¡Papito, ya vente a comer molito de pollo! ¡Mamá hizo molito de pollo, tortillas y atole de jobo! ¡Ya vamos!

Al escuchar la voz, Sebastián primero se sintió sorprendido y luego un poco enojado porque pensó que algún chico le estaba jugando una broma. Miró a su alrededor con bastante empeño pero no vio a nadie. Dijo para sí mismo: ¡Qué raro! ¿Quién chingados será? No veo a nadie. ¿Quién ocioso viene hasta acá para fregarme? Pero no había nadie cerca de sus sembradíos.

Continuó con su trabajo y de nueva cuenta oyó la voz que le suplicaba que fuera a su casa para comer mole porque ya tenía mucha hambre. Además, le llamaba papá.
Sebastián buscó por todo su entorno hasta que halló, sobre un elote tierno, un hermoso gusanito verde con carita de bebé que recibe el nombre Tentopitsij. Lo observó con detalle un buen rato, alzó con coraje el machete y, sin el menor sentimiento, lo partió en dos. Sebastián siguió trabajando como si nada significativo hubiese ocurrido. Ya era de tarde cuando guardó el machete y regresó a su jacal. Cuando entró a su hogar, lo primero que vio fue a su mujer tendida sobre el petate, boca abajo y muerta.

Junto a la lumbre había dos ollas humeantes, una contenía mole de pollo y la otra, atole de jobo (ciruela amarilla). En el metate había masa lista para preparar las tortillas.

Sebastián inmediatamente comprendió que la muerte de su esposa fue un castigo divino por haber atentado contra la naturaleza y despreciar al Tentopitsij.

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