17 de Noviembre de 2018

Opinión

Xiuhtecuhtli, el dios del fuego

El poder de la pluma

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El fuego ha tenido mucha importancia para la humanidad desde sus inicios. Quizá por esto fue uno de los elementos naturales más tempranamente deificados y su culto se remonta a tiempos muy antiguos. Así lo escribió Silvia Limón Olvera, estudiosa de la religión nahua, grupo que pertenece a los mexicas.
El dios del fuego no fue creado sino que es un elemento primigenio y por lo cual es considerado como el principio generador del mundo. Xiuhtecuhtli pertenece a esa clase de dioses de naturaleza dual, masculino y femenino, con la facultad de fecundar y concebir. Entre los nahuas, se le rendía culto tanto en el ámbito público como en el familiar. Los ritos dedicados al fuego tuvieron como objetivo principal la constante reactivación de su fuerza transformadora para que el mundo continuara funcionando.

El dios ígneo, por haber precedido a las otras entidades sagradas, también fue llamado Teyacancatzin Totecuyo, “nuestro señor venerable que guía a los demás”. El mundo y el tiempo empezaron a funcionar a partir de la transformación de Nanahuatzin en el Sol a través de la acción de la lumbre. Es decir, el fuego precede al astro rey. Xiuhtecuhtli era el patrono del tiempo y del ciclo anual que incluía los cambios de la naturaleza. Por eso los nahuas consideraron que el fuego era el que enlazaba a una época con otra; es decir, el periodo de sequía con el de lluvias. En el mundo profano el fuego es el señor de las transmutaciones. Destruye para luego propiciar la regeneración. El fuego ha sido indispensable al sistema de tumba, roza y quema, pues aniquila lo que no es aprovechable y los residuos revitalizan a la tierra para la nueva siembra que reproduce la milpa.

Xiuhtecuhtli encabeza el calendario ritual de los nahuas. Este dios se vinculó con el comercio, pues el nombre de Teyacancatzin Totecuyo, que se refiere a la acción de guiar, fue asimilado por los comerciantes y se convirtió en su dios patrono. Ellos le hacían importantes rituales tanto al salir como al regresar de sus empresas por tierras lejanas, para que los llevara y trajera con bien.

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