12 de Diciembre de 2017

Opinión

Los duendes del Culebrero en Hueytamalco, Puebla

Don Aureliano se cayó al fondo de una cueva sin sufrir ninguna lesión ¿qué fue lo que le pasó?

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Los relatos acerca del mito de duendes son frecuentes en México. Miguel Angel Bello Pérez, cronista de la ciudad de Hueytamalco, Puebla, recopiló una versión de este mito en esa población. El aclara que su informante fue Salomón Blas García, quien escuchó la historia de su padre, don Aureliano Blas.

Salomón cuenta que, en el año de 1956, a su padre le aconteció un suceso muy raro y que la gente de ese tiempo se lo atribuyó a los duendes. Todo empezó cuando, en pleno mediodía, don Aureliano pasaba por un lugar conocido como el Culebrero, que se encuentra en el camino entre Hueytamalco y Tonalmeyoco. En ese sitio existe una cueva de piedra muy blanca y con entrada vertical que tiene 25 metros de profundidad.

Cuando estaba cerca de la cueva, sopló un viento tan fuerte que agitaba mucho las ramas de los árboles. En ese momento, don Aureliano tuvo una pérdida parcial de la conciencia. Sin embargo, se acordó de que tomó una vereda, la cual lo apartaba del camino principal. Caminó en ella, pero ese día ya no regresó a su casa.

Salomón dice que todos los parientes, ya alarmados por la desaparición de don Aureliano, lo empezaron a buscar desde muy temprano al día siguiente. Ya entrada la tarde, lo encontraron en la cueva del Culebrero. El no pudo explicar cómo había llegado hasta el fondo de la cavidad sin sufrir ningún daño, pues, con esa profundidad, una caída hubiese sido mortal o, por lo menos, con graves lesiones.

La gente recordó que, por esos lugares, siempre se ha visto a los duendes y era probable que ellos hubieran llevado a don Aureliano hasta la gruta y bajado sin que sufriera lesión alguna.

Cuando el señor Blas hizo el esfuerzo de recordar, entonces dijo que estaba caminando cuando salieron a su paso unos niños desconocidos. Fueron ellos los que lo condujeron por el camino a la caverna, pero no se acordó de lo que pasó durante el tiempo que estuvo en su interior.

Las acciones que se atribuyen a los duendes suelen ser inofensivas, como en este caso. Pero, en otras ocasiones, las consecuencias de dichas acciones pueden ser mortales.

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