19 de Septiembre de 2018

Opinión

El jaguar, mito y símbolo del poder (1)

En determinados contextos, este felino desempeña el papel de “dueño de los animales” de la selva.

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El jaguar en la cosmovisión prehispánica simbolizaba la noche y el poder nocturno. Su categoría como gran felino depredador sustenta el respeto que aún se le tiene. Así lo afirma Yolotl González Torres, connotada investigadora nacional.

González agrega que los estudiosos han encontrado su representación gráfica en esculturas, vasijas y pinturas del arte mesoamericano. Por su simbolismo, el jaguar se halla a menudo asociado con ciertos elementos y fenómenos naturales como el trueno, el sol, la luna, las cavernas, las montañas y el fuego.

En determinados contextos, este felino desempeña el papel de “dueño de los animales” de la selva, y por ello es el protector de aquellos que son presas del hombre,razón por la cual es el referente principal en los rituales de cacería.

Dentro del complejo mítico atribuido al jaguar hay un significado con una fuerte connotación sexual, pues existen versiones  de que el felino “se comió” a una mujer, lo que se interpreta como un rapto y la subsecuente relación sexual.

De esta acción procreadora emanó una descendencia híbrida que posteriormente adquirió rasgos felinos. Esto explica porqué las representaciones del hombre-jaguar, en el arte olmeca, aparece de una manera obsesiva. No obstante que son raras las manifestaciones de este animal en las artes,la mayoría de los seres humanos representados en piedra o en barro tienen rasgos felinos.

En la cultura olmeca se desarrolló el concepto de un mítico niño-jaguar, producto de un matrimonio sagrado entre una mujer y este félido. Esta suposición se basa en una escultura de un jaguar vestido ceremonialmente y que tiene relaciones sexuales con una mujer.

El niño,resultado de esta unión sagrada, pudo haber sido considerado el antepasado mítico de los gobernantes olmecas. Estos hombres jaguares serían los poseedores del poder atribuidos a estos animales.

Las dinastías olmecas que tomaron el poder político habrían impuesto el culto real en el que la principal teogonía estaba basada en el mito de origen de la clase dirigente.

En la asunción de cada nuevo rey, el mito se evocaba. El nuevo gobernante era descendiente de aquella unión entre el felino y la mujer. Teniendo al jaguar como antepasado primigenio y los poderes del felino real y vivo, el ejercicio del poder quedaba legitimado (Continuará).

 

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