12 de Diciembre de 2017

Opinión

Actos con fe

Cuando sea posible ayudemos a los que están pasando por momentos difíciles sin esperar nada a cambio.

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Escuchamos en la radio el testimonio de una joven mujer con cáncer de mama, quien decía que antes del diagnóstico se consideraba una persona alegre, deportista, con buenos hábitos alimenticios, sin antecedentes familiares de riesgo de la enfermedad y que siempre estaba al cuidado de su salud con revisiones periódicas según su edad; sin embargo, en un lapso de 9 meses su vida dio un giro de 180 grados.

Lo importante de su testimonio es que pese a lo difícil que fue para ella enfrentar cirugías, quimioterapias, pérdida del cabello y otros malestares es que afirma que hoy por hoy, vive agradecida por todas las bendiciones que ha encontrado durante su experiencia, aunque no está segura de si vencerá al final esta terrible enfermedad.

Está consciente de que la vida es un regalo, no se puede permitir desperdiciarla en cosas que no valen la pena, descubrió que mucha más gente de lo que creía la amaba y que gracias a Dios ha tenido la oportunidad de poder corresponder con hechos y palabras a todas las personas que le demostraron su amor y apoyo; dice ser más espiritual, que la enfermedad le puede haber cobrado muchas cosas pero ningún ápice de su ánimo para luchar por salir adelante.

Agradece que el cáncer le ha permitido encontrar su misión, ya que su profesión la ejerce en los medios de comunicación y que el micrófono será la vía natural para alertar a otras mujeres de la detección oportuna, para invitarlas a que realicen la autoexploración y que acudan al médico en forma regular para los chequeos de rutina, sobretodo si en la familia existen casos similares, aunque ya sabemos que no es condición, sino que aumenta la incidencia con ese dato.

¡Qué importante es creer en alguien superior! muchas de las personas que han experimentado en su vida algún problema por pequeño o grave que sea, afirman que si no tuvieran fe no hubieran podido afrontar ese pasaje.

Las situaciones a las que nos enfrentamos durante nuestro paso terrenal son de muy distinta índole y casi nadie escapa a una enfermedad o una discapacidad, a la pérdida de un ser querido, un problema económico o el desempleo, desencuentros con personas queridas, fracasos en lo que emprendemos o cuando decimos que nos llueve sobre mojado, como si todos los problemas se nos vinieran encima y de golpe.

Sin embargo, quienes tienen fe ven las cosas de otro modo, pues es una constante en la vida que no todo es alegría y que debemos estar preparados para encarar los sufrimientos de la mejor manera viendo en ellos una oportunidad para crecer como personas, para agradecer las bondades que se desarrollan a partir de las desgracias, para recibir con humildad la ayuda que nos brinden los que nos quieren, y para tener un motivo más para seguir acrecentando nuestra fe ya que Dios permite en nosotros lo que cada uno puede resistir.

Nuestra actitud marcará la diferencia pues somos testigos de grandes ejemplos de fe y fortaleza; Dios promete estar a nuestro lado, nosotros elegimos cómo actuar frente a las situaciones que tenemos enfrente, nos crecemos y salimos victoriosos o nos achicopalamos y nos deprimimos sin encontrar el camino, no estamos solos.

En la vida todos estaremos en algún momento en problemas o en mejor situación, cuando sea posible ayudemos a los que están pasando por momentos difíciles sin esperar nada a cambio, actuar con fe es tener la garantía de que nada nos faltará cuando estemos en las mismas circunstancias.m

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