11 de Diciembre de 2017

Opinión

¡Cristo vive!

Los católicos del mundo estamos felices porque se cumple el misterio más grande de nuestra fe.

Compartir en Facebook ¡Cristo vive!Compartir en Twiiter ¡Cristo vive!

A pocos días de celebrar la Resurrección de Cristo, los católicos del mundo estamos felices porque se cumple el misterio más grande de nuestra fe: ¡Cristo Vive! Y creemos que Su sacrificio en la Cruz por todos los hombres del mundo pasados, presentes y futuros nos afirma la esperanza para gozar de la vida eterna.

El Papa Francisco ha decidido dedicar este año al Centenario de las Apariciones de la Virgen María en Fátima, Portugal, bajo el lema “Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios”, palabras que la misma Virgen María dirigió a la pequeña Lucía en 1917.

Estos dos acontecimientos están muy ligados en los tiempos que vivimos. Si bien cada año celebramos la Cuaresma como un espacio de reflexión para tener tiempo de acercar nuestros corazones a Dios; el mensaje de Fátima nos da una receta infalible para lograrlo.

La Iglesia como madre nos va conduciendo para que el camino sea más llevadero, nos va poniendo las flechitas que debemos seguir porque sabemos que nuestro destino final es el Cielo, pero muchos nos extraviamos en el camino y a veces no sabemos cómo retomarlo, sabiendo esto el Papa dedica un año a algún tema que nos ayude a acercarnos más a Dios.

El año nos concientizamos de la Misericordia del Señor, dándonos grandes oportunidades de conversión, acercamiento y perdón. Tener presente que Dios es infinitamente misericordioso nos anima a confiar en que sí es posible ganarse el cielo a pesar de nuestras muchas debilidades y que la Iglesia nos ofrece los brazos abiertos de los sacramentos a través de los sacerdotes que son indispensables para ello.

Ahora es Fátima, en donde hace cien años la Virgen María se hizo presente a tres pequeños en un pueblito de Portugal, con un mensaje que no pierde vigencia y que continúa siendo una tarea pendiente… “recen el Rosario, todos los días para alcanzar la paz y el fin de la guerra”.

La Virgen, en aquel tiempo, se anticipó a los acontecimientos que sobrevendrían, pues en el marco de la Primera Guerra Mundial por seguir lo que Ella pedía la guerra llegó a su fin; sin embargo, también dijo que de continuar ofendiendo a Dios afrontaríamos más dificultades como guerras, hambre, persecuciones de la Iglesia y que los errores de Rusia se esparcirían por el mundo.

Su advertencia sigue viva pues estamos ante un escenario que deja ver lo que Ella les reveló en aquel tiempo, estamos viviendo la amenaza de una tercera guerra mundial; en toda Latinoamérica se han esparcido los errores de Rusia empezando con Cuba, siguiendo por Venezuela y Bolivia y “paseando” por Brasil, Argentina, Ecuador, Chile, México, etc. y en donde en casi todos los países hay grupos que pretenden “derechos” que atentan contra la vida dada por Dios, sólo por mencionar unos pocos ejemplos.

La guerra no sólo es la que se lleva a cabo con armas nucleares o químicas, con rifles, pistolas o bombas MOAB, sino también con ideas tan dañinas como la ideología de género o con instalar el egoísmo en nuestros corazones.

¡Cristo Vive! y el Inmaculado Corazón de María será nuestro refugio y el camino que nos lleve a Dios.

Tomemos el arma que no falla: el Rosario, que eleva nuestras oraciones a la Santísima Trinidad llevadas por María, nuestra gran intercesora.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios