11 de Diciembre de 2017

Opinión

50 años del Sargento Pimienta

¿Paul McCartney, en un arranque de genialidad y harto de la fama, visualizó algo que ya no eran Los Beatles?

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Este viernes se conmemoró en todo el mundo el 50 aniversario de la salida del Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band, icónico álbum de The Beatles que, en realidad, vio la luz el 26 de mayo de 1967 en el Reino Unido y el 1 de junio en EU. Lo cierto es que, sin importar la fecha, probablemente todo el año se escriban ríos de tinta en torno a este disco, quizá el más influyente en la historia de la música pop.

Y con esto no digo que sea la mejor producción musical de la historia, pues ni siquiera es el mejor del Cuarteto de Liverpool (en lo personal, me agrada más el Álbum Blanco), sino que sus esferas de influencia van más allá: 129 días, 700 horas de grabación y un esfuerzo monumental les tomó a los productores para engendrar una maravilla que fue un parteaguas del rock. Aquí muchos podrán argüir que tal o cual cosa ya se había hecho antes, mas fue la primera vez que todo confluyó en un solo producto artístico que lo mismo combinó adelantos tecnológicos en cuanto a la forma de grabación, que unidad conceptual, diseño gráfico, propuesta artística, experimentación, mercadeo, etc.

“Los Beatles insistieron en que todo en el Sargento Pimienta tenía que ser diferente”, dijo Geoff Emerick, ingeniero de sonido reclutado por el ya legendario productor George Martin: “Así que todo estaba o distorsionado, pesadamente comprimido o tratado con excesiva ecualización”. Influenciado por las drogas y la psicodelia de la época, corte tras corte se constituye como un continuum musical que se interrelaciona, sin pausas, como una descarga brutal de lisergia incluso hasta la última toma.

En A day in the life, John Lennon había incluido la broma de poner en el borde final del vinil un balbuceo cortado, editado y vuelto a pegar en 15 segundos de un tono kylocíclico puesto ahí especialmente para irritar a cualquier perro que estuviera cerca, de tal manera que el que no tuviera una consola automática se quedara pensando ¿qué diablos es eso? Al encontrarse con un ruido reproducido ad infinitum.

Se sabe hoy día que el álbum fue concebido obsesivamente por Paul McCartney que, en un arranque de genialidad y harto de la fama, visualizó algo que ya no eran Los Beatles, sino una agrupación llamada Sargento Pimienta y su banda de corazones solitarios. El resto, como dicen, es historia.

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