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Okja es una cinta de Bong Joon Ho, un realizador que forma parte de la oleada de cineastas originarios de Corea del Sur (como Park Chan Wook) y que han tomado por asalto el mundo occidental desde comienzos del siglo XXI. Sin embargo, al contrario de sus anteriores cintas, su más reciente producción no fue estrenada en las salas de cine, ya que es una producción exclusiva de Netflix.

Esta decisión suscitó una polémica el mes pasado en Cannes: el filme, al ser nominado como mejor película en el prestigioso festival, obligó a sus organizadores a cambiar las reglas del certamen, ya que a partir del próximo año ninguna película podrá competir sin haber sido estrenada o tener fecha de exhibición en las carteleras comerciales. Esto, como una medida de protección para distribuidores y empresarios, pues, no hacerlo, según el presidente del jurado, el director Pedro Almodóvar, atenta contra la industria cinematográfica.

La película, como era de esperarse, no ganó, lo cual dio lugar a críticas maledicentes en torno al jurado y sus criterios extrafílmicos y políticos. Sin meternos en debates en torno al giro que ha dado el cine gracias a las plataformas digitales, ahora que al fin se ha estrenado en Netflix Latinoamérica quisiera comentarla brevemente: la trama nos habla de un futuro cercano, en el cual una empresa de alimentos transgénicos falsea la creación de un supercerdo naturista, cuyas crías son entregadas a granjeros de todo el mundo para su cuidado orgánico durante una década. En pocas palabras, el discurso del filme es un alegato en favor de la protección de los derechos de los animales, en tono fantástico con tintes de ciencia ficción y una fotografía de colores vivos y efectos especiales.

Okja es una película entretenida, no exenta de ternura y reflexión social, pero al tiempo ligera, superficial y lejana a otras obras de Bong Joon Ho, que comienza a dar muestras de ese tufillo hollywoodense que todo lo edulcora y entrega procesado a las masas y que ya se intuía en su película anterior, Snowpiercer (El expreso del miedo, 2013). No obstante, Netflix o no, la película no merecía ganar la Palma de Oro en Cannes, lo cual no significa que no valga la pena verla. Al contrario, es un producto digno -aunque menor- dentro la producción del sudcoreano. Filmografía recomendada: Madre, Memorias de un asesinato y El huésped.

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