21 de Septiembre de 2018

Opinión

"Carlitos el soñador"

Aprendí a apreciar los detalles que nos otorga la vida, desde un pajarito en la ventana

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No había terminado de leer el segundo párrafo del cuento cuando me dijo: Ahora me toca a mí. “Entonces Mowgli saltó por todas las palmeras hasta encontrar a su amigo, un oso azul y divertido que hacía desaparecer las cosas con tan sólo mover su nariz”.

Estas son las palabras que siempre recordaré de Carlitos, un guerrero de 9 años, de imaginación y creatividad ilimitadas que sólo poseen las niñas y los niños de su edad.

Siempre quedaba asombrada de los nuevos personajes que creaba y los poderes que les asignaba, muchas veces fueron la humildad, la solidaridad, la tolerancia, entre otras.

Su principal escenario fue la selva, sin embargo hubo ocasiones en que volaba de las palmeras hacia el espacio. Nos mirábamos y sonreíamos, mientras él me señalaba el cielo que veíamos a través de la ventana, creyendo que las palomas saludaban –mientras se acicalaban frente a nosotros-. Así disfrutábamos el atardecer cada viernes.

A casi un año de conocer nuevos mundos sin salir de mi ciudad, con el deseo de compartir la lectura a pacientes de oncología pediátrica, la mayoría en un rango de edad que va de los 2 hasta los 15 años, recordé el primer libro que les leí en la biblioteca “La sombra de tu sombra”, obra escrita por Honorio Robledo con ilustraciones de Efrén Maldonado. Extraordinaria forma de leer.

Hace unos meses supe que Carlitos se fue para siempre a conocer las estrellas. Entristecí. Después reflexioné, conocí el significado de la frase del filósofo chino Lao Tsé: “El agradecimiento es la memoria del corazón”. Aprendí a apreciar los detalles que nos otorga la vida, desde un pajarito en la ventana -como si nos preguntara ¿a dónde viajaremos esta vez?-, hasta agradecer por permitirme acompañarle en su camino.

Agradezco al Hospital Agustín O’Horán, UMAE, Asociación Sueños de Ángel, familiares y amistades, a todos los que hicieron posible acercarme a esos niños para viajar junto con ellos a lugares inimaginables con sólo un abrir y cerrar de un libro. 

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