21 de Junio de 2018

Opinión

Cinco años del nuevo sistema de justicia familiar

La pensión alimenticia no es sólo "dinero para comer".

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Este próximo mes de abril se cumplirán cinco años de la entrada en vigor de los Códigos de Familia y de Procedimientos Familiares del Estado de Yucatán, los cuales aparecieron por primera vez como ordenamientos separados del Código Civil.

El Código de Familia trajo una serie de novedades, teniendo como ejes la igualdad entre hombres y mujeres, así como la protección a los integrantes de la familia y principios como el interés superior de los menores. En casos de divorcio se pusieron por delante las medidas de protección a los niños, al tomar el juez medidas provisionales, en tanto se resuelven las llamadas incidencias o puntos en conflicto en el proceso.

El Código de Familia aportó figuras y mecanismos de gran relevancia particularmente para las mujeres, los niños y otros integrantes vulnerables de la familia como los ancianos. Un ejemplo de esto es el caso de los alimentos, obligación denominada así, pero que en realidad incluye todo aquello necesario para una vida digna como ropa, gastos en salud, educación, etc.

Para proteger a la familia en este aspecto, se estableció el derecho de alimentos por parentesco, matrimonio o concubinato y el principio de presunción de la necesidad de recibir alimentos los niños, niñas y adolescentes, las mujeres embarazadas, las personas con discapacidad o declaradas en estado de interdicción, así como del cónyuge o concubina que se dediquen exclusivamente al trabajo en el hogar o al cuidado de los hijos.

Esto significa que estos grupos que forman parte del ámbito familiar podrán reclamar estos derechos a quien deba proveerlos.

Para asegurar el pago de alimentos por parte de ascendientes (por ejemplo de un padre a sus hijos menores) o descendientes (de un hijo mayor de edad hacia sus padres), la obligación recaerá conjuntamente en sus hermanos de padre y madre; a falta de éstos, en los que fueran de padre o madre solamente y en caso de no existir esos parientes, tienen la obligación de suministrar alimentos los parientes colaterales dentro del tercer grado.

Ello permite que los integrantes vulnerables de la familia no queden desamparados y que quienes están en capacidad de proporcionar los alimentos no escapen a esta responsabilidad.

En cuanto al cálculo para el pago de alimentos, el Código prevé que si los ingresos del deudor no son comprobables, el juez debe basarse en la capacidad económica y el nivel de vida que el padre deudor venía dando a sus hijos antes del divorcio y allegarse de informaciones como sus gastos a través del crédito o propiedades.

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