20 de Julio de 2018

Yucatán

Abuelos activos, abuelos felices

Abuelas y abuelos que se mantienen activos, mayormente tienen mejor estado de ánimo, comparados con los que prefieren estar inactivos.

La convivencia con otras personas es una de las actividades que ayudan a tener una vejez feliz. (Notimex)
La convivencia con otras personas es una de las actividades que ayudan a tener una vejez feliz. (Notimex)
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SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Platicando con los abuelos decíamos que después de tantos años de vida, es importante preguntamos ¿Qué podemos aprender o revalorar en la vejez?

Todos fuimos platicando nuestras ideas y experiencias al respecto de esta pregunta y nos dimos cuenta -en contra de lo que muchas abuelas y abuelos pensamos- que en nuestra vejez sí hemos aprendido cosas nuevas y sí hemos revalorado conocimientos y experiencias antiguas, desde una nueva perspectiva. La perspectiva de los abuelos.

Por ejemplo, en la vejez hemos aprendido que mantenernos activos nos hace sentir mejor que mantenernos inactivos. 

Coincidimos en que las abuelas y abuelos que se mantienen activos, mayormente tienen mejor estado de ánimo, comparados con los que prefieren estar inactivos, pues la mayor parte del día se sienten aburridos y mal humorados.

Las abuelas y abuelos del grupo nos dimos cuenta que hay tres tipos de actividades que nos han ayudado a sentirnos acompañados, a aprender cosas nuevas y a seguir siendo útiles para los demás. Las catalogamos así: 

1. La actividad informal. Convivir cotidianamente con tres grupos humanos fundamentales en la vejez: La familia, los amigos y los vecinos. Reconocimos que procurar una buena y frecuente convivencia con estos tres grupos humanos -que todos tenemos a nuestro alcance- ha sido clave para vencer nuestra soledad que es la enfermedad que más nos puede envejecer.

2. La actividad formal. Después de la jubilación o el retiro, muchos continuamos realizando algún trabajo profesional o algún oficio que nos gusta y sabemos hacer; otros estudiamos a través de cursos, talleres, diplomados para adquirir conocimientos y habilidades nuevas; otros participamos en grupos de voluntariado o de la Iglesia para ayudar a grupos vulnerables. Excelentes opciones –entre otras- para la actividad formal que nos han mantenido activos y felices en la vejez.

3. La actividad solitaria. Algunos, mientras la familia está trabajando, disfrutamos y aprovechamos que estamos solos para alguna actividad personal, como hacer algún trabajo en la casa, ver la televisión, escuchar música o leer un buen libro. Y algo que es necesario para ingresar a la posmodernidad del siglo XXI, es perderle el miedo a la computadora y aprender a navegar en Internet, que nos ha traído a los abuelos muchos beneficios, avances y nuevos aprendizajes.

En conclusión, en la vejez es muy importante revalorar el sentido del tiempo y priorizar en tu agenda –de todos los días- actividades con tu familia, vecinos y amigos. Así te darás cuenta que no hay mejor tiempo ganado que el que pierdes cuando te sientes ocupado y bien acompañado.- Antonio Alonzo Ruiz, Psicoestimulación y psicoterapia.
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