26 de Septiembre de 2018

Yucatán

Consagran altar en un nuevo templo mariano

El Arzobispo de Yucatán bendijo a los feligreses en recuerdo de su bautismo. En el lugar, resguardan reliquias de San Julio Álvarez Mendoza.

Consagran altar en la parroquia Nuestra Señora Refugio de Pecadores, en el fraccionamiento Polígono 108. (Milenio Novedades)
Consagran altar en la parroquia Nuestra Señora Refugio de Pecadores, en el fraccionamiento Polígono 108. (Milenio Novedades)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- El Arzobispo de Yucatán, Mons. Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, ofició la misa de consagración del altar de la parroquia Nuestra Señora Refugio de Pecadores, en el fraccionamiento Polígono 108.

En el lugar, resguardan reliquias de San Julio Álvarez Mendoza, uno de los mártires de la Guerra Cristera.

En el marco de la Jornada Mundial por las Misiones, el Prelado recibió las llaves del templo, como símbolo de bienvenida y de confiarle la custodia de la iglesia, y posteriormente bendijo a los feligreses en recuerdo de su bautismo y señal de penitencia, así como el espacio donde se ubicará el altar, como centro de la liturgia, el cual está hecho de piedra y ungido con el Santo Crisma. 

Ante una iglesia abarrotada de fieles, que ocuparon parte del atrio para asistir a las misa, la ceremonia estuvo concelebrada por el padre Francisco Bastos Aguilar, párroco del templo y el sacerdote Juan Pablo Moo, quien fungió como ceremoniero.

 Las reliquias de San Julio Álvarez, presbítero y mártir, estarán en la parroquia de Nuestra Señora Refugio de Pecadores

Durante el rito, las reliquias del mártir se colocaron bajo el altar porque es oportuno que las víctimas triunfantes tengan un lugar donde Cristo se ofrece a sí mismo como hostia, “aquel que se ofreció por todos; bajo el altar, aquellos que fueron rescatados por él con su pasión”.

Desde ayer San Julio Álvarez, presbítero y mártir, que en la cruel persecución religiosa atestiguó con su sangre su fidelidad a Cristo Señor y a su Iglesia, es uno de los 25 santos canonizados el 21 de mayo del 2000 por el Papa y hoy también santo Juan Pablo II.

El mexicano elevado a los altares, nació en Guadalajara el 20 de diciembre de 1866, ayudado por bienhechores ingresó al seminario de Guadalajara, fue ordenado sacerdote en 1894.

Luego se desempeñó como capellán y se distinguió por su celo pastoral, la atención al catecismo y el fervor con que atendía al culto divino.

Cuando estalló la persecución optó por permanecer al cuidado de sus fieles en lugar de dejar su parroquia y esconderse. El 26 de marzo de 1927 en camino a un rancho para celebrar una misa fue sorprendido por una partida de soldados.

Lo condujeron, atado a la silla de una caballería, por varias ciudades.  En León, se dio la sentencia para que lo fusilaran.

Al amanecer del día 30 lo condujeron al lugar de la ejecución. Su cadáver quedó tirado en un basurero cercano al templo parroquial. En el lugar de su martirio se erigió un monumento en su honor. Fue beatificado el 22 de noviembre de 1992.

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