12 de Noviembre de 2018

Yucatán

'Caminar con la Luz de Jesús'

El que es luz en el Señor emana de sí la bondad, la justicia, la verdad, en el servicio a los demás.

Jesús no sólo ilumina con su luz, sino transforma al iluminado en luz que irradia y que actúa junto con la luz de Jesús. (SIPSE)
Jesús no sólo ilumina con su luz, sino transforma al iluminado en luz que irradia y que actúa junto con la luz de Jesús. (SIPSE)
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MÉRIDA, Yuc.- IV Domingo de Cuaresma

I Sam. 16. 1. 6-7. 10-13; Sal. 22; Ef. 5, 8-14; Jn. 9, 1-41

I.- 1 Sam. 16,1. 6-7. 10-13

El texto que hemos escuchado se suele conocer como la “historia que surgió del rey David”.

Y se constituye así en el prólogo de las tradiciones primitivas de la narración de las empresas de David, por ello hacemos las siguientes observaciones:

a) La orden de Dios a Samuel (1 Sam. 16, 1-4): Es clara la intención de mostrar la elección de Dios, y la realeza de David, vinculada al aspecto carismático del profetismo que es representado en Samuel. Como Saúl fue ungido por el profeta, así lo será también el nuevo rey.

b) El criterio de la elección divina (1 Sam. 16, 6-7. 10): Samuel al ver lo alto de Eliab piensa que quizás será él, (1 Sam. 9,2 y 10. 23), Dios en cambio conoce el corazón que es la sede de la inteligencia, sabiduría, de la voluntad, de los pensamientos y sentimientos. La elección de Dios es libre y gratuita.

c) Unción de David (1 Sam. 16, 11-13): Samuel es un enviado de Dios, instrumento fiel y signo externo de la venida del Espíritu sobre David, al ungirlo el profeta obedece a Dios, y garantiza la voluntad del Señor del don del Espíritu en forma estable y permanente a favor de David.

II.- Ef. 5, 8-14: 

El texto que hemos escuchado se encuentra en la segunda parte de la carta en la exhortación a los bautizados, y el tema es la invitación a corresponder con la propia conducta a la naturaleza de hijos de la luz.

a) La contraposición entre la luz y las tinieblas (Ef. 5, 8-9): Este contraste constituye una de las imágenes tradicionales de la catequesis bautismal.

La frase de que antes eran tinieblas, ahora es luz, significa que antes pensaban y actuaban como paganos, y ahora mediante la fe y el bautismo se han hecho cristianos.

La luz designa el ser, la naturaleza del cristiano. La consecuencia se manifiesta en: la bondad que se opone a la maldad y la justicia que se proyecta en la rectitud y honestidad de actuación, y la verdad que es armonía entre lo que se es y lo que se habla.

El que es luz en el Señor emana de sí la bondad, la justicia, la verdad, en el servicio a los demás.

b) El comportamiento cristiano (Ef. 5,10-14): Los Cristianos no tan sólo deben abstenerse de la esterilidad de las tinieblas, sino también denunciarlas. Proyectar la luz sobre el pecado para hacerlo aparecer en su real maldad y egoísmo. Todo lo que se acerca a la luz participa de ella. Las últimas palabras son un himno cristiano bautismal, una fórmula litúrgico-cultural usada en el bautismo, que invita a rechazar las tinieblas y a adherirse a Cristo, verdadera luz. El Sacramento del Bautismo, se realiza en ese contexto de luz e iluminación. Aquí se ve claramente como Jesús no sólo ilumina con su luz, sino transforma al iluminado en luz que irradia y que actúa junto con la luz de Jesús.

III.- Jn. 9, 1-41

Es muy conocido que el evangelista Juan incluye en su Evangelio tan sólo siete milagros realizados por Jesús, y los define como “signos” para que los lectores no valoren tanto lo extraordinario del signo, más bien, que procuren comprender más allá de lo taumatúrgico el significado del acontecimiento.

Los primeros dos componentes son fundamentales, la luz y el agua. Jesús se presenta: “yo soy luz del mundo”, en el marco de la fiesta de “las tiendas”, para conmemorar el éxodo de Egipto.

La tradición era iluminar con antorchas pegadas al muro del templo de Jerusalén y en el suelo braceros que daban una luminosidad fantástica a este centro cultural.

El sumo sacerdote descendía procesionalmente a la piscina de Siloé para tomar agua y derramarla después sobre el altar de los holocaustos.

Es obvio que esta narración se dirige hacia el bautismo cristiano que en la Iglesia primitiva se conocía como “iluminación”.

Es por ello que en las catacumbas romanas siete pinturas representan este milagro como si fuera un bautismo.

Dice San Agustín: “ustedes bien saben quién es el Enviado, si Cristo no hubiese sido enviado, ninguno de nosotros hubiese sido desviado del pecado. El ciego al bañarse en aquella fuente que se traduce “del Enviado” fue bautizado en Cristo bautizándolo en sí mismo”. (Coment. al Evang. Sn. Jn. 44,2).

Por ello el itinerario cuaresmal es una fuerte invitación a recordar nuestro bautismo, sus gracias y nuestros compromisos.

Otro aspecto que es muy interesante y pedagógico en San Juan, son los títulos aplicados a Cristo, que se constituyen como una secuencia del descubrimiento de la identidad de Cristo.

Se desarrolla así este itinerario:

• “Hombre” – “ese hombre que se llama Jesús”.

• “El Enviado” – como supremo mensajero de Dios; como aquel “que viene de Dios”.

• “Profeta” – el ciego que ya ve, así lo denomina ante los fariseos.

• “Hijo del hombre” – título mesiánico muy querido para Jesús.

• “Kyrios”: El Señor – esto es como Dios y “postrándose lo adoro”.

El itinerario del ciego es como toda experiencia espiritual, que debe de ser un crecimiento continuo, en el conocimiento de Cristo.

Ya se lo había dicho Cristo a Nicodemo: “Si uno no renace del agua y del Espíritu no puede ver el Reino de Dios” (Jn. 3,5).

En el camino de la fe Cristo es quien nos iluminará (Ef. 1, 18; Cor. 4, 4-6)

“Nuestra luz puede recibir el esplendor de la llama de Cristo, para estar en grado de participar, consolación y seguridad; Él vive como fuente de luz en medio de nosotros, por medio de su esplendor todas las cosas se iluminan, de tal manera que Cristo hace visibles así, todos los hombres y el mundo” (K. Barth).

Qué dura es la palabra de Jesús con la que se concluye este evangelio: “Si estos estuvieran ciegos no tendrían pecado...” (Jn. 9, 40).

El que reconoce que debe su fe a la gracia del Espíritu de Cristo, por la gracia camina hacia la luz de Jesús. El Señor propicia la curación física; y la evolución en la fe. Al grado tal que vemos una audacia creciente en las respuestas del ciego, delante de los cuestionamientos fariseos.

De las tinieblas a la luz, por la doble gracia dada: de la curación y de la conversión.

Conclusiones:

1º. Este capítulo es una meditación sobre la liturgia Bautismal, su gracia, conversión y compromiso.

2º. Es un proceso de las tinieblas a la luz, que debe crecer cada día, en la conversión interior al bien, realizando las obras de la luz.

3º. No será que a nosotros también nos pregunten cómo en ese drama de Paúl Claudel una hebrea ciega pregunta a un cristiano: “...y ustedes que ven. ¿Qué han hecho con la luz?” (“Le pere humilie”).

4º. Sabemos ver: ¿para amar, perdonar, ayudar, servir, compadecer, solidarizarnos?

5º. Vemos tan sólo: ¿nuestros intereses, ventajas, posiciones, opiniones?

6º. De los demás vemos tan sólo: ¿sus defectos, fallas, deficiencias, pecados y limitaciones?

7º. ¿Sabemos ver nuestras pruebas, enfermedades, dolores, contradicciones, fracasos a la luz de la Cruz de Jesús?

Deseo concluir con esta hermosa página del gran teólogo alemán Karl Rahner:

Señor, si yo te amo, si no estoy detenido en el tormento de mis dudas, ni como si fuera extraño, lejano, sino que fijo mi vista en tu luz inaccesible; tú que eres el incomprensible, te has vuelto en este amor, el centro de toda mi vida, entonces yo me he entregado y olvidado en Tí, con todas mis dudas, ¡Oh! Dios del misterio.
El amor me levanta y me rapta en Tí...

¡Dios de mi vida, incomprensible! ¡Tú eres mi vida!, Dios de mi fe, atráeme en tu noche. Dios de mi amor haz de tu noche la dulce luz de mi vida; para que seas Tú el Dios de esta esperanza, que un día serás el Dios de aquella vida mía, que será el amor eterno”. (K. Rahner “Tu sei il silenzio” Ed. Queriniana.)

Esta plegaria, sea la nuestra también. Amén.

 Mérida, Yucatán, 30 de marzo de 2014.

† Emilio Carlos Berlie Belaunzarán
Arzobispo de Yucatán

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