12 de Diciembre de 2017

Yucatán

Crónica: Andrea tiene un corazón que late a ritmo de jarana

Tiene 11 años y gracias a los médicos del Mercy Hospital sonríe a la vida: tenia dos soplos en el corazón.

 Andrea tiene un corazón que late al ritmo de la jarana. (Milenio Novedades)
Andrea tiene un corazón que late al ritmo de la jarana. (Milenio Novedades)
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Coral Díaz/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.-  Andrea Cárdenas Rodríguez tiene 11 años, baila jarana y ya domina la botella y muy pronto la charola con vasos; es una niña que con toda normalidad asiste a la escuela, tiene buenas calificaciones y sonríe  a la vida.

Pero detrás de su traje de mestiza, Andrea tiene un corazón que late al ritmo de la jarana y que tiene mucho amor para los médicos y sus padres, que con sus conocimientos, herramientas y su fe hicieron posible que hoy estuviera viviendo esta etapa de su vida.

Su madre, Fanny Rodríguez Alfaro, recuerda que Andrea nació una semana antes de los siete meses, tuvo placenta previa y preclampsia severa, por lo que su hija estuvo 40 días de la incubadora y saliendo de allá le detectan un soplo.

“Me dice que tienen que operarla, le realizan la cirugía  en la T1 del IMSS y que hay que realizarle otra cirugía, pero el  milagro se dio para mí porque al llegar el día no estaba en el expediente que iba a ser operada y me dicen que mañana regrese y me voy a mi casa”, manifestó.

En febrero llega una amiga a decirle que estaban dando las fichas de los doctores que vienen del Hospital Mercy de Iowa con el programa “Cable Salvavidas” y como no contaba con Seguro Social, porque su esposo pierde el trabajo, se va al Hospital General Agustín O’ Horán, recibe la ficha seis y tras ser valorada le dicen que era urgente que Andrea viajara a Estados Unidos.

En ese país, el diagnóstico era que en la arteria mitral del corazón, la cual une las dos válvulas, tenía otro soplo, por lo que eran dos soplos y además la presión pulmonar estaba muy elevada.

“Me dijeron que si la operaba había 75 por ciento de probabilidades de que algo pasara y sólo 25 por ciento de que todo saliera bien”, apuntó.

Entre lo que pudiera pasar se encontraba un derrame excesivo, un paro cardiaco o una hemorragia, pero con la ayuda de Dios y del Divino Niño  decide firmar la carta consentimiento.

“Luego de la operación, pude estar con ella y al buscar el marcapaso y no había, el milagro que me hizo el Divino Niño es que Andrea salió sin marcapaso y ahora su corazón sigue latiendo”, puntualizó.

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