12 de Diciembre de 2017

Yucatán

Decía recibir mensajes al meter serpiente en su boca

El explorador norteamericano William de Mello cuenta sus experiencias durante un ritual maya en el que la figura central era un h'men.

Aquí se observa cómo un h'men se introduce en la boca una serpiente, de manera similar a como lo observó un explorador durante un ritual maya. (Sergio Grosjean/SIPSE)
Aquí se observa cómo un h'men se introduce en la boca una serpiente, de manera similar a como lo observó un explorador durante un ritual maya. (Sergio Grosjean/SIPSE)
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Sergio Grosjean/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Hace 42 años, el explorador norteamericano William de Mello, siguiendo la ruta que transitaron los famosos expedicionarios John Lloyd Stephens y Frederick Catherwood a mediados del siglo XIX, tuvo la grata experiencia de arribar a Ticul,  donde luego de permanecer un mes tuvo la fortuna de conocer a personas que lo invitaron a asistir a un sui géneris ritual.

Días antes de esa fecha se le presentó la oportunidad de asistir a una ceremonia maya denominada “Primicia”. En dicha conmemoración en la que se sacrificaron pavos, se preparó atole y se enterraron varios pibes que se ofrendaron.

La participación de William consistió en un principio en ser observador, pero también se le permitió fotografiar varios instantes.

A los pocos días del acontecimiento, sus nuevos amigos, al ver que el hombre era honesto y amable,  lo invitaron a presenciar un evento inusual, ya que llegó a Ticul un h´men procedente de Maní, quien en compañía de aproximadamente 20 hombres se dirigió a un terreno ubicado en una pequeña comisaría de ese municipio.

Ubicados en el sitio e iniciada la ceremonia, el sacerdote comenzó a declamar una serie de rezos vernáculos, al tiempo que las aproximadamente 10 mujeres que los acompañaron se ubicaron a varios metros del sitio en cuestión.

Se llevó la serpiente a la boca

Luego de concluir las oraciones pertinentes y en lengua maya, el h´men afianzó con ambas manos una serpiente que había llevado ex profeso y, posteriormente, sujetando con la mano izquierda la cabeza la introdujo a su boca y luego de permanecer algunos minutos en la posición señalada, la extrajo para proseguir a su liberación. Muy interesante nos resulta que nunca recibió agresión alguna por parte del ofidio y viceversa.

Según el testimonio del  sacerdote maya -que por cierto también era curandero-, las serpientes eran animales que tenían descomunal poder ritual y al colocársela en la boca recibía el mensaje de K´uk´ulkan, mismo que era transmitido por el h´mena los asistentes de este inusitado rito.

Mientras esto acaecía, las mujeres a lo lejos simplemente observaban el desenlace tal y como acontece en otras ceremonias mayas.

De acuerdo a las crónicas coloniales, K´uk´ulkan, antes de ser una deidad, fue un hombre, un conquistador que llegó para luego emigrar.

Y es por ello que la antigua población maya de la región peninsular donde tuvo influencia, al percatarse de su ausencia, pensó que partió al cielo con los dioses y a raíz de ello lo tuvieron también por un dios. Por eso le señalaron un templo en el que le celebraba una importante fiesta, y así se hizo en toda esta tierra hasta la destrucción de Mayapán, ciudad a la que por cierto la denominó con ese nombre que significa “Pendón de la maya”.

Finalmente, luego de la caída de esta notable población, se continuó celebrando esta conmemoración en Maní hasta que finalmente desapareció. ¿Y acaso este ritual no podría tener relación con esta ceremonia?, ¿o será una influencia de otras culturas que se amalgamaron a los mayas luego del contacto? 

Sin instrucción a descendientes

Por desgracia, el citado h`men -hasta donde tenemos conocimiento- no instruyó a algún descendiente en el oficio de la herbolaría y menos aún en la milenaria tradición  ritual, ya que de acuerdo al testimonio de don William a nadie de sus familiares le interesó aprender este antiguo conocimiento.

Es triste, pues al igual que esta inusitada ceremonia -que hasta donde tenemos conocimiento no está registrada en las fuentes bibliográficas ni conocida por muchos especialistas-, diversas tradiciones se han perdido por efecto de la globalización, y es por ello muy importante que al presenciarlas intentemos -con la autorización de los participantes- grabar cada instante para al menos preservar un testimonio.

Dos imágenes del hecho extraordinario

En el caso específico del citado culto, nuestro amigo don William sólo pudo obtener un par de imágenes y a quién le agradecemos infinitamente proporcionarnos este importante y único material.

Para concluir, y en tema aparte, felicitamos al Ayuntamiento de Mérida por la buena organización en la celebración de “El paseo de las ánimas”.

Ojalá cada año  sea mejor como así se ha estado desarrollando en esta administración. En contraparte, con tristeza, no podemos opinar lo mismo respecto a las calles, ya que se encuentran en pésimo estado y de continuar con esta parsimonia que no sólo demerita la imagen de Mérida y desquicia a los conductores, competirá con los desastrosos resultados del  anterior gobierno, mismos que, por cierto, hasta ahora seguimos pagando.

El que no me crea, simplemente camine por el Centro Histórico y sin duda observará los huecos, escarpas infaustas y luminarias quemadas, por no decir que transiten por el resto de la ciudad. Mi correo es [email protected] y twitter: @sergiogrosejan

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