12 de Noviembre de 2018

Yucatán

Gana batalla contra cáncer y pese a discapacidad hace rapel y ciclismo

Carla perdió su pierna izquierda pero no las ganas de vivir al límite y cumplir sus sueños.

'En la vida tenemos dos opciones: seguir adelante o quedarse estancado': Carla Gabriela Burgos Vázquez, joven con discapacidad. (Cortesía)
'En la vida tenemos dos opciones: seguir adelante o quedarse estancado': Carla Gabriela Burgos Vázquez, joven con discapacidad. (Cortesía)
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William Sierra/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yucatán.- Luchadora y vencedora de la vida, así se considera Carla Gabriela Burgos Vázquez, quien le ganó la partida al cáncer hace ya varios años, y ahora es ejemplo para jóvenes y niños que como ella perdieron un miembro, y no por eso ha dejado de practicar deportes como ciclismo, rapel y snorkel en cenotes.

La joven manifiesta que “en la vida tenemos dos opciones: seguir adelante o quedarse estancado”.

En su caso, decidió seguir viendo las cosas de manera positiva, luchar por alcanzar los objetivos, e incluso lograr cosas que no se imaginó. “Creo que si no me hubiera pasado lo que me sucedió con el cáncer, jamás hubiera conocido este mundo de aventura, esta parte de la vida desconocida, de amor a la naturaleza, de conocer a personas de buen corazón como el espeleobuzo, Raúl Espejo, es más, a lo mejor estaría aburrida en una oficina, con una vida rutinaria”.

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Como la mayoría de los niños, nadaba, andaba en bicicleta, actividades que cuando sufrió la amputación pensó que nunca más volvería a hacer. Sin embargo, estaba muy equivocada.

“Desde pequeña sé nadar, pero hacerlo después sin una pierna fue algo no difícil, más bien cuestión de decisión”, en donde se debe tener a la persona correcta que te ayude a perder ese miedo.

Siempre con una contagiosa sonrisa, “Carlita”, como le dicen sus conocidas, recuerda los apretones y hasta clavadas de uña que le llegó a dar a Raúl Espejo cuando le ayudaba. Una vez que logró esos primeros objetivos, lo demás fue sencillo.

Recordó que al principio utilizaba chaleco salvavidas cuando nadaba en los cenotes, y ahora lo hace sin él. “Me dije, si ya logré meterme en el cenote, voy a avanzar un poco más, sin chaleco, sola. Ahora hasta manejo bicicleta”.

A raíz del problema que sufrió, sus padres fueron un poco más aprehensivos hacia ella, la cuidaban para todo, se preocupaban más y por eso cuando les dijo todo lo que pretendía hacer, al principio no lo comprendíeron, pero al ver su tenacidad acabaron por aceptarlo y apoyarla.

“Mis papás estaban muy preocupados, pues me cuidan mucho, estaban pendientes de todo, cuando subía o bajaba algún escalón, por si había una piedra o agua que pudieran hacer que resbalara las muletas, me decían que me podía lastimar si me caía, o que podrían atropellarme, pero ya lo entendieron”.

Intermedia de tres hermanas, la mayor Cindy y la menor Carolina, comenta que tiene una buena amistad con ambas, pero teniendo en esta última a su principal aliada, aplaudiéndole todo lo que hace y motivándola.

Carla es la única sobreviviente de un grupo que recibía tratamiento contra el cáncer hace más de 10 años, expresa que este hecho la hace ser una agradecida, y de alguna manera con el paso del tiempo ha podido compartir sus experiencias.

El oncólogo Francisco Pantoja, quien fue quien la atendió en el área de pediatría en el Hospital O’Horán, al conocer lo que ha sido su vida después de la enfermedad, le pidió ayuda para contar su testimonio e impulsar a otros.

“Visito a los niños o jóvenes que van a sufrir alguna amputación para hablarles de que a mí me pasó eso hace 12 años, voy a darles ánimos al igual a sus papás. Les hago ver que sí se puede hacer muchas cosas, quizás se cerraron algunas puertas, pero otras más están esperando ahí para que las puedas abrir y serán mucho más fabulosas”.

“Quién iba imaginar que a mis vientitantos años iba a hacer cosas que no me hubiera imaginado”, señaló, tras una carcajada negándose a decir su edad.

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