25 de Septiembre de 2018

Yucatán

'El médico que sólo sabe medicina, ni medicina sabe'

José Cerón Espinosa, actual Director del Centro Dermatológico de Yucatán, rige su actividad en el trabajo bien hecho y con pasión.

Su colaboración se publica los sábados con casos, reflexiones y temas accesibles para todos los lectores. (José Acosta/SIPSE)
Su colaboración se publica los sábados con casos, reflexiones y temas accesibles para todos los lectores. (José Acosta/SIPSE)
Compartir en Facebook 'El médico que sólo sabe medicina, ni medicina sabe'Compartir en Twiiter 'El médico que sólo sabe medicina, ni medicina sabe'

Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- “El médico que sólo sabe medicina, ni medicina sabe”, expresa José Cerón Espinosa, de amplia trayectoria como especialista en dermatología, quien asegura que nadie puede ser experto en todo y es necesario enfocarse en una materia para aportar a la sociedad.

El actual Director del Centro Dermatológico de Yucatán rige su actividad en el trabajo bien hecho y con pasión, a pesar de que considera que en estos días “ser honesto es ser un desadaptado social”.

Con una filosofía de vida basada en valores y en la sencillez, se desempeña en el área desde 1985, en la investigación, en consultorio particular, en organismos nacionales y en la función social.

Además de desarrollarse en el área de la salud, participa como colaborador de la sección editorial “El poder de la pluma” del periódico MILENIO NOVEDADES en su columna “A flor de piel”, la cual se publica los sábados y en la que comparte sus disertaciones sobre la vida y el tema que domina, la dermatología.

Elección de vida

“Nadie me cree cómo elegí la carrera, yo quería ser veterinario, pero mi papá dijo que estaba muy lejos Xmatkuil y le dije: ‘tienes razón, déjame aquí’, y me bajé en la Facultad de Medicina”, dice entre risas el doctor, como ejemplo de su personalidad relajada porque está convencido que la vida es más sencilla de lo que parece y todo depende de la lógica formal, de hacer bien las cosas para que te vaya bien.

“En la vida hay decisiones que son determinantes y a veces se toman, con el paso del tiempo resulta que era la mejor, y en otras ocasiones no lo son y tienes que reponer. En la vida cuando tus opciones fueron las correctas te ahorran tiempo y esfuerzo, afortunadamente tomé buenas decisiones. La convicción se va forjando sobre la marcha, caminas y te das cuenta que si es el correcto, si te llena y te hace sentir pleno es que habrás tomado la mejor decisión de tu vida”, expresó.

Convicción a flor de piel

“Cuando elegí la especialidad de dermatología buscaba el menor estrés, te brinda esa oportunidad. Era de las pocas especialidades que no tenían guardia, además uno lo va descubriendo, eran mis primeras ideas, luego me fui adentrando en la importancia de cada área; si en este momento volviera a nacer elegiría exactamente lo mismo. La dermatología me ha dado muchas satisfacciones, es la carrera que debí haber hecho, la hice, y cuando todo eso coincide puedes decir que has tenido éxito en la vida”, abundó.

El doctor, platicando su historia rodeado de literatura especializada y un microscopio que complementaba el cuadro, recordó que durante su formación tuvo la oportunidad de estudiar con personalidades en la materia que además de colegas se convirtieron en sus amigos, tal es el caso del Dr. Fernando Latapí, el decano de la dermatología en México, y Amado Saúl, distinguido maestro, quien recientemente fue reconocido por la Academia Mexicana de Dermatología. 

“La frase que me marcó mucho es: El médico que sólo sabe medicina, ni medicina sabe”, dijo evocando aquellas enseñanzas.

Doctor y columnista

“En la dermatología hay menos estrés porque la mayoría de las veces no hay pacientes graves, eso permite ver otros aspectos de la vida, como la cultura general, leer y ser atrevido y escribir. Así fue que decidí aceptar la invitación a colaborar, el día que ya no me cueste trabajo la dejaré. Ha sido muy gratificante porque llega en un momento en la vida en el que se puede hacer, cuando se es muy joven no se tiene mucho que decir, pero cuando ya ha pasado el tiempo, se puede compartir lo que durante tantos años se va acumulando”, expresó.

Su colaboración se publica los sábados con casos, reflexiones y temas accesibles para todos los lectores. Sin ser rebuscado explica temas médicos y también aborda cuestiones propias de la vida, así como consejos aplicables. 

“Escribir tiene mucha responsabilidad, porque se debe ser congruente con lo que se piensa y con lo que se escribe. Hace unos días escribía sobre el Maestro Saúl, quien decía que los premios en la vida no se buscan, se encuentran; no se compran, se obsequian; no se exigen, se merecen. El mejor premio es la satisfacción del deber cumplido, más que el reconocimiento de los demás, el sentir que uno ha sido útil al otro es gratificante cuando los pacientes te reconocen, eso realmente paga todos los esfuerzos y justifica todo lo que pueda hacer y le da sentido a la vida”, apuntó.

Filosofía de vida

“La vida hay que tomarla de la manera más sencilla posible, existen normas y reglas, y es la de la lógica formal; de premisas falsas no puedes llegar a conclusiones verdaderas, hay que hacer las cosas bien para que obtengas logros positivos, así el bien regresa. Estoy satisfecho del camino recorrido. Siempre digo que soy muy rico porque tengo muchos amigos, mucha salud y no estoy en la lista de Forbes”, reflexiona.

En este tenor, y en honor a la justicia, agradece a su esposa Ariadna García Pevia e hijos por el apoyo incondicional en su carrera; la influencia positiva y lecciones aprendidas de su bisabuelo Enrique Ávila Vázquez, ilustre texaqueño recordado con su nombre en una escuela y teatro, y las enseñanzas de su abuela Alicia Ávila Canto, quien va a cumplir 99 años y sigue mostrándole la importancia de la familia.

“La familia, porque es el semillero el almácigo donde se deben formar los ciudadanos comprometidos con sus sociedad. Un ciudadano que no está orgulloso de su familia, menos lo va a estar de su país, por eso la considero el núcleo principal, la célula que conforma el tejido social y cuando la familia no funciona bien, el tejido se debilita y por lo tanto no tenemos una nación digna”. 

“Hay que volver a los valores, porque actualmente el honesto es un desadaptado social, es momento de tocar fondo, no sólo el dinero debe marcar la pauta en la vida, y el mérito y el esfuerzo no cuente, me parece terrible”.

Función pública con retos

Director de un proyecto en dos administraciones, continúa su función pública apegado a la lógica formal y reconoce los retos de su trabajo. 

Perfil y trayectoria
  • Nació en Tekax el 24 de febrero de 1956.
  • Egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Yucatán.
  • Estudió su especialidad en la Ciudad de México en el Centro Dermatológico Pascua y el Hospital General de México.
  • Pertenece al Colegio de Dermatólogos de Yucatán, en el que fue presidente en dos periodos y ahora es vocal.
  • Pertenece a la Academia Mexicana de Dermatología y ha fungido como representante en Yucatán.
  • Es director del Centro Dermatológico de Yucatán desde el 2007, abarcando dos periodos. 
  • Fue investigador asociado C del Centro de Investigaciones Regionales “Hideyo Noguchi”.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios