25 de Septiembre de 2018

Yucatán

Descubren nuevas maravillas naturales en Cuzamá

Disputa entre cooperativistas genera limitación de terreno y el hallazgo de cenotes y un pasaje subterráneo en la zona centro del Estado.

Un enorme árbol, que parece surgir del centro de la tierra, es el punto de referencia para hallar la caverna Chan Utzil. (Milenio Novedades)
Un enorme árbol, que parece surgir del centro de la tierra, es el punto de referencia para hallar la caverna Chan Utzil. (Milenio Novedades)
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Jaime Tetzpa/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- La disputa entre dos cooperativas por el derecho de trabajar en los tres cenotes de Cuzamá derivó en la limitación del terreno y el reciente descubrimiento de nuevas joyas naturales en el centro del Estado, con gran potencial para explotar turísticamente.

Los cooperativistas de Cuzamá explicaron que en el cenote Chacsinicché quedó al descubierto la entrada a un pasaje subterráneo –aún no explorado–, que permite el acceso a los visitantes.

Se recomienda extremar precauciones, ya que en la caverna la oscuridad es total y existen múltiples senderos. Si desea ingresar a la gruta lleve lámparas o limítese a disfrutar de las aguas azul turquesa del cenote, que tiene una profundidad de 27 metros.

Otro de los recientes descubrimientos en el ejido de Cuzamá es la caverna Chan Utzil, que se localiza entre los cenotes Chacsinicché y Bolonchojol; se encuentra con facilidad, ya que a 50 metros del sendero por donde avanzan los trucks sobresale un enorme árbol, que parece surgir del centro de la tierra.

El acceso, aunque reducido, cuenta con una escalera metálica de unos tres metros. En la entrada de luz es mínima, por lo que se recomienda usar lámparas con pilas nuevas o de led para tener mejor visibilidad.

Se sugiere llevar botas y pantalón de mezclilla, playera y gorra. Durante el trayecto puede admirar un río subterráneo que, a decir de los expertos, en un tramo mide sólo metro y medio de profundidad, pero si avanza 10 metros lineales, súbitamente se encontrará en una profundidad de 25 a 30 metros.

En el primer tramo del recorrido se encontrará a 10 metros bajo tierra, y descubrirá estalactitas y estalagmitas de formas caprichosas. 

En algunos sitios el piso es sumamente resbaloso, por lo que instaló una soga para avanzar más seguros.

Si visita este lugar, extreme precauciones, ya que se cruza por una pendiente que tiene una caída que no se alcanza a ver -por la oscuridad y porque al fondo se encuentra el río subterráneo-.

En algunos sitios, la bóveda alcanza unos 30 metros de altura y se sugiere no separarse del grupo, ya que la zona no ha sido explorada.

Complementan la visita a Chelentún con la gruta de Santa Cruz y el cenote de Dzakapal

Por otra parte, los ejidatarios de Chunkanán sumaron al atractivo inicial, el cenote de Chelentún, dos nuevas joyas naturales: el cenote Dzapakal y las grutas de Santa María, que ya conforman el recorrido que ofrecen a los visitantes.

El servicio de traslado cuesta 250 pesos y la renta de chalecos salvavidas es de 20 pesos, en ambas cooperativas.

Cabe señalar que en el municipio de Cuzamá se han registrado, hasta ahora, 236 cenotes, de los que muchos podrían ser explotados con fines turísticos, brindándoles las adecuaciones pertinentes, así como la difusión necesaria. 

Incorporan dos atractivos a ruta turística

Mientras tanto, a pesar de que la cooperativa Bolonchojol sólo tiene acceso a Chelentún, de los tres que conforman el circuito de los cenotes de Cuzamá, sus integrantes sumaron nuevos atractivos turísticos a su itinerario, complementando la visita a Chelentún con la gruta de Santa Cruz y el cenote de Dzakapal. 

Frente a la hacienda de Chunkanán, del municipio de Cuzamá, se localiza el parador turístico de la cooperativa Bolonchojol, que ofrecía el mismo tour por los tres cenotes de Cuzamá. 

Ahora cobran 250 pesos por cada truck con cuatro pasajeros y el recorrido dura unas tres horas. El cenote Dzakapal y la gruta de Santa Cruz funcionan como atractivos turísticos desde hace tres meses.

Se reparten terrenos y evitan cierre de cenotes

Por otro lado, la disputa entre los integrantes de las cooperativas “Bolonchojol” y “Los tres cenotes de Cuzamá” llegó a su fin al alcanzar un acuerdo de dividir el terreno para seguir trabajando y evitar que el sitio se cerrara al público.

El conflicto se originó cuando la cooperativa de “Bolonchojol” se negó a pagar una cuota de 20 pesos por viaje a la sociedad ejidal de Cuzamá, que preside Hilario Canché Ku; mientras que la segunda agrupación contribuye con unos 30 mil pesos cada temporada vacacional y la cuota de 20 pesos por viaje fuera de época.

El presidente de “Los tres cenotes de Cuzamá”, Pedro Pech Ek, explicó que después de mucho tiempo acordaron que podían trabajar en los tres cenotes (Chelentún, Chacsinicché y Bolonchojol), que son de los principales atractivos de Yucatán, en turismo de aventura.

El dirigente desmintió que se haya cerrado el acceso a los cenotes. Explicó que “se acordó que la cooperativa “Bolonchojol” trabaje en el primer cenote, Chelentún, porque se localiza en su territorio (la comisaría de Chunkanán) y no tienen obligación de pagar la cuota”.

Los de Cuzamá, dijo, seguiremos explotando los dos cenotes restantes: Chacsinicché y Bolonchojol. 

Especificó que los socios de su agrupación no tienen prohibido el acceso al primer cenote, ya que se acordó que una vez que instalen su escalera podrán ofrecer el servicio a sus clientes.  

“La cooperativa de Bolonchojol se localiza en el ejido de Chunkanán y se negó a pagar la aportación a los ejidatarios de Cuzamá, lo cual originó el problema. Se determinó que ellos trabajarán sólo en el primer cenote, sin tener acceso a los otros dos”, afirmó.

Agregó que para evitar problemas con el turismo, desde un principio se les indica que solamente están dando servicio a los cenotes, Chacsininché y Bolonchojol, ya que el primer cenote, que es el Chelentún, se encuentra en trámites hasta que instalemos nuestra propia escalera que permita facilitarles el paso a los visitantes. 

Atractivos turísticos

  • Los cenotes son Chelentún, que significa ágave sobre piedra, es el primer cenote y se caracteriza por ser semi abierto, con una profundidad de 24 metros. Este cenote se localiza en tierras ejidales de la comisaría de Chunkanán.
  • Los otros dos son: Chacsinicché (Hormiga roja de madera), es el segundo cenote semiabierto, con una profundidad de 27 metros y el tercero se denomina Bolonchojol (Nueve agujeros de ratón), se caracteriza por ser cerrado y tener una profundidad de 35 metros. Ambos se localizan en tierras ejidales de Cuzamá.  

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