16 de Octubre de 2018

Yucatán

Yucateco agradece a Dios el don del sacerdocio

El presbítero Alberto Ávila Cervera, rector de la Ermita de Santa Isabel, celebró con una misa sus 25 años de ordenación sacerdotal.

El padre Ávila Cervera concelebró una misa con el Arzobispo de Yucatán, monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán (d), canónigos e integrantes del Clero. (Mauricio Palos/SIPSE)
El padre Ávila Cervera concelebró una misa con el Arzobispo de Yucatán, monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán (d), canónigos e integrantes del Clero. (Mauricio Palos/SIPSE)
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Martha Chan/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- En el marco de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, ayer el rector de la Ermita de Santa Isabel, juez del Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de Yucatán y Canónigo de la Catedral, Alberto José Ávila Cervera, celebró sus 25 años de ordenación sacerdotal.

El padre Ávila Cervera concelebró una misa con el Arzobispo de Yucatán, monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, canónigos y varios integrantes del Clero.

Durante su mensaje a los feligreses, el rector de la Ermita de Santa Isabel agradeció a todos los sacerdotes, en especial a monseñor Álvaro García Aguilar, su padrino de ordenación sacerdotal, así como a dos laicos que han representado parte importante en su ministerio, don Andrés García Lavín (Q.E.P.D.) y don José Chapur.

“Agradezco mucho estos años de servicio y pido a Dios que continúe siendo fiel al ministerio que me dio”, expresó.

Durante su homilía dijo que la devoción al Sagrado Corazón está basada en el simbolismo del corazón, lo que significa lo que le da su significado y su unidad, y su fuerza simbólica queda admirable al ser representado el corazón herido.

-Solo el corazón de Cristo, que conoce las profundidades del amor de su padre, pudo revelarnos el abismo de su misericordia de una manera tan llena de simplicidad y de belleza-, manifestó monseñor Berlie Belaunzarán.

“Nosotros como sacerdotes queremos ser personas que en comunión y amor hacia los fieles, cuidemos de ellos y les hagamos experimentar la providencia de Dios. El sacerdote, junto con el Señor, debería poder decir: Yo conozco mis ovejas y ellas me conocen”, aseveró.

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