21 de Octubre de 2018

Opinión

El extraño síntoma de la mujer lectora (I)

El escritor alemán Stefan Bollmann es quien más ha escrito sobre el papel...

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El escritor alemán Stefan Bollmann es quien más ha escrito sobre el papel de la mujer como lectora a lo largo de la historia como en “Mujeres y libros. Una pasión con consecuencias”. Sin duda es interesante la forma en que realiza un repaso histórico fecundamente documentado e ilustrado, incluyendo  cuadros, retratos y fotografías de mujeres leyendo, todo esto para cuestionar si las mujeres lectoras son o han sido peligrosas. Su visión masculina, lejos de ensombrecer, al contrario, las engrandece.

La visión enigmática y subversiva de la mujer lectora que tuvo desde el siglo XVII y probablemente hasta el XX, está íntimamente relacionada con los estereotipos y deberes, principalmente en el espacio doméstico, que le fueron adjudicados desde siempre. Por el escándalo que provocó en los círculos parisinos, la “fiebre lectora” fue duramente criticada por pedagogos e intelectuales del siglo XVIII que veían inmoral y nada productivo ni física ni mentalmente el exceso de lecturas. Sin embargo, diferentes posturas, debates y opiniones pesarán sobre la mujer que lee; los hombres discuten si deben o no hacerlo, qué deben leer y los peligros que pudiera acarrear una lectura sin su tutoría y vigilancia que provocara  un trágico fin como el que retrató Flaubert en “Madame Bovary”.

Todos los riesgos, atrevimientos, desobediencias, clandestinidad y rebeldía de las mujeres lectoras que se retratan en los libros de Bollmann son una hermosa muestra de los obstáculos impuestos por el hombre que devinieron en el fetichismo de la mujer leyendo. Hubo una época en que también se estigmatizó a las escritoras, aludiendo a su falta de “atributos” físicos para socializar, razón suficiente para refugiarse en la lectura como una forma de salvación o de esparcimiento, para vivir las historias (románticas) que soñaban o simplemente por la extrañeza con la que nace la mujer predispuesta a los libros, como lo retratan a la perfección el personaje Josephine  en “Mujercitas” de Louisa May Alcott  o Anne, la protagonista de “Persuasión” de Jane Austen. Pero en la realidad y en carne propia lo vivieron Clorinda Matto de Turner y Gertrudis Gómez de Avellaneda, quienes son sólo una pequeña referencia de las mujeres latinoamericanas que en el siglo XIX se enfrentaron con la cruel y punzante opinión masculina con respecto no sólo a sus obras, sino a su apariencia física (señalando su poca feminidad)  y su extraña afición por la lectura y la escritura que siempre calificaron como menor o puramente sentimental, haciendo con ello eco de las palabras de Schopenhauer, quien decía que los hombres tienen ideales, las mujeres solo ilusiones. Sin duda alguna los mismos libros han dejado una huella imborrable de que el filósofo se equivocaba.

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