13 de Diciembre de 2018

Yucatán

El fantasma de la fábrica de henequén en Mérida

En Cordemex se convirtió en leyenda la trágica historia de un joven obrero ambicioso, pero flojo y aficionado a beber.

Representación artística del 'henequenero fantasma' de la fábrica de Cordemex. (Jorge Moreno/SIPSE)
Representación artística del 'henequenero fantasma' de la fábrica de Cordemex. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- A mediados del siglo pasado se vivió en Yucatán la fiebre del henequén, el llamado “oro verde” por el auge que tuvo la exportación de este producto a nivel mundial. La famosa empresa Cordemex, que se ubicaba en parte de lo que ahora es el Centro de Convenciones Siglo XXI en Mérida, albergaba a cientos de empleados.

Entre ellos se contaban todo tipo de leyendas de espantos de casi todos los municipios yucatecos, ya que el sitio era una pequeña “Torre de Babel”, debido a que los empleados eran de diversas poblaciones.

Hace unos días platiqué con don Refugio González, antiguo empleado de Cordemex, quien recuerda varios casos de “terror” que se comentaban en esa empresa. El más famoso era el relato del "henequenero fantasma”:

“Se trata de un suceso que creemos fue real y que muchos ya lo toman como leyenda, pues es muy parecida a la de Juan Tuul, el señor de los ganados; la historia me la contaron por primera vez casi cuando comencé a trabajar en este sitio siendo un muchacho.

“Se contaba que años atrás vivía en una comisaría de Motul un joven que era muy ambicioso pero también perezoso, quería vivir como potentado pero sin trabajar, y como su familia era muy humilde y nunca quiso estudiar, pues peor todavía, no tenía futuro.

“Cuando creció se la pasaba ganando dinero malhabido y haciendo fechorías, por ello sus papás lo mandaron a vivir a Mérida con unos tíos que vivían ahí y lo llevaron a trabajar en Cordemex.

“El caso es que era tan, pero tan flojo, que fingía accidentarse para que le dieran incapacidad, pero como los jefes estaban vivos en la jugada lo descubrieron, pero en el colmo de su pereza empezó a hacerse a propósito las heridas en las máquinas para que así no hubiera forma de que le negaran las vacaciones forzadas.

Aficionado a beber

“Un día ocurrió lo que tarde o temprano tendría que pasar, pues por si fuera poco era bebedor consuetudinario y lo atropellaron un domingo por la noche. Se había ido de parranda a su pueblo natal y siendo ya tarde lo dejó el último camión, empezó a caminar por la carretera Motul-Mérida pero se quedó dormido y un auto lo atropelló, aunque creo que fue un camión, porque dicen que su cuerpo quedó despedazado.

“En ese tiempo uno no se enteraba rápido de las noticias como ahora que hay internet, y no fue sino hasta los cuatro días que se enteraron en el trabajo que había muerto, como faltaba no se le hizo raro a nadie, pues pensaron que estaba suspendido o incapacitado.

“Lo extraño es que en esos días lo empezaron a ver deambulando en el sitio, antes de que se enteraran de su muerte y después también lograron verlo; se empezó a rumorar que él era brujo y que en realidad no había muerto, le decían el 'Huaypeek'.

“Por muchos años esto se comentaba en Cordemex, empleados nuevos que no estaban enterados de esto de pronto decían ver un fantasma y la descripción siempre era la misma, por eso se pensaba que en realidad al ser un brujo podía manifestarse como fantasma; a mi me tocó hablar con dos empleados nuevos que aseguraban haber visto a este ser, al cual por lo mismo empezaron a apodar el 'henequenero fantasma'”, finalizó.

Más adelante les presentaremos en estas páginas otros relatos que nos platicó don Refugio, quien laboró en Cordemex hasta jubilarse.

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