18 de Noviembre de 2018

Yucatán

El Ilustrador: Cenotes yucatecos, ¿asquerosos o bellos?

El autor hace un llamado a la población y al Gobierno del Estado a cuidar los cenotes y la riqueza de la selva.

La basura abunda en los cenotes y grutas yucatecas. (Sergio Grosjean/SIPSE)
La basura abunda en los cenotes y grutas yucatecas. (Sergio Grosjean/SIPSE)
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Sergio Grosjean/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- A diferencia de Quintana Roo, donde sí cuidan sus cenotes y carreteras, sin duda, es triste  reconocer que gran parte de los yucatecos son unos puercos. Aquí sí hablo en tercera persona, pues a pesar que soy 100 por ciento yucateco, me deslindo de ese calificativo ya que es vergonzoso ir a un cenote y ver toda la porquería que hay desde el camino y hasta al fondo de sus entrañas.

Ahora que me confirieron la responsabilidad de encontrar las locaciones adecuadas para la película Xibalbá, comprobé nuevamente la pesadilla de la que he estado hablando durante tantos años: muchos de nuestros cenotes son una verdadera cochinada. 

Al principio, mi idea era escoger carreteras en las que no fuera evidente la cantidad de basura que existe en nuestro estado, pues no podemos publicitarnos de esa manera y, sobre todo, ante una producción de talla internacional como lo es Xibalbá. Pero no se puede tapar el sol con un dedo, ya que la situación es más que descarada, pues por donde te muevas observas basura, sobre todo ahora que estamos  en épocas de secas.

Luego, al tratar de escoger una locación que pudiera parecer virgen ante las cámaras y competir con las mejores escenografías de Hollywood, nos encontramos con otra pesadilla: la basura que hay en los cenotes desde la entrada hasta el interior es nefasta. Desde condones y toallas íntimas femeninas hasta platos de comida ornamentados con pañales 'pitiados'.

Ustedes pueden decir, “pues que lo limpien y se acabó” y, efectivamente, eso hicimos, pero el problema no acabó allá  ya que luego la cosa se complicó porque el grafiti está por todas partes, desde las áreas más sencillas de acceder hasta las más encumbradas bóvedas, y para acabarla de amolar, en algunos cenotes pudimos observar hasta el grafiti subacuático.

Y usted puede decir, ¡bueno!, si a una producción le interesa el sitio simplemente que los borren. Ok, se borra, y ahora el ayuntamiento de Sanahcat está como loco borrando las cochinadas que escribieron visitantes de otros poblados en las paredes de un cenote realmente imponente. Pero continuamos con otras cuevas, nos encontramos que muchas estalactitas han sido rotas y robadas, y allá ya sería el colmo que llevemos un artesano para que imite una formación de ese tipo, y en este caso sería más práctico y barato ir a otro estado o país a realizar las tomas.   

Indiferencia a riqueza subterranea

Muchos estaremos de acuerdo que gran parte de los políticos no brillan precisamente por lo nutrido de neuronas y por el interés que puedan tener por preservar el medio ambiente y cultura, pero acá el problema no son los políticos, pues no ellos ensucian y destruyen, lo hacen los visitantes. 

Entonces, para ello usted se preguntará qué caso tiene citar a los políticos en este artículo. Y la respuesta es porque  tampoco quiero deslindarlos de su responsabilidad para lo cual ganan un oneroso sueldo -más jugosos caídos-. No me explico cómo es posible que hasta el día de hoy, sólo haya existido un gobernador llamado Víctor Cervera Pacheco que utilizó el sentido común para valorar este potencial que tienen para Yucatán los cenotes. 

Para muestra basta un botón, ya que la película de Xibalbá, además de generar una interesante derrama económica para Yucatán, la publicitará a nivel mundial y seguramente otras muchas producciones seguirán el ejemplo debido a las fantásticas escenografías con las que contamos, obviamente si cuidamos las que quedan sin basura, grafiti y destrucción. 

El turismo que se generará a mediano y largo plazo será muy importante para Yucatán, pero si esta administración quiere convertirse en estadista y no en un gobierno gris que piense sólo en la siguiente elección -como podría serlo sin ningún problema-, deberá crear campañas de conciencia  y al menos una ley para proteger estas formaciones y sus contenidos.

Esperemos que Rolando Zapata y su equipo nos sorprendan, pues realmente sería una agradable sorpresa ya que la situación es mucho más grave de lo que cualquiera se pudiera imaginar. Y si no me cree, cheque mi reciente libro “Secretos de los cenotes de Yucatán”. ¡Por los condones de los cochinos (en tercera persona)! 

Finalmente, siga al momento mis breves cápsulas ilustrativas e informativas acerca de nuestro bello Yucatán en twitter: @sergiogrosjean y correo: [email protected]

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