21 de Septiembre de 2018

Yucatán

El Ilustrador: Trampas mortales en Mérida y la costa

Preguntan a Angélica Araujo y Omar Lara dónde están los adoquines removidos en sus administraciones; denuncian un registro sin tapa en la colonia Itzimná.

¿Dónde quedaron esos adoquines franceses Angélica y Álvarito Omar? ¿Verdad que nos los revendieron o se los repartieron para adornar sus humildes casitas?, pregunta El Ilustrador. (Sergio Grosejean/SIPSE)
¿Dónde quedaron esos adoquines franceses Angélica y Álvarito Omar? ¿Verdad que nos los revendieron o se los repartieron para adornar sus humildes casitas?, pregunta El Ilustrador. (Sergio Grosejean/SIPSE)
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Sergio Grosjean/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Desde hace varias semanas, la calle sur del parque de Itzminá es una trampa mortal, ya que un registro subterráneo de teléfonos se encuentra destapado y, por ello, es un colosal riesgo  para peatones y conductores. Aunado a esto, se ha convertido en basurero y criadero de moscos.

Pero lo simpático del asunto, es que durante semanas, el aviso de “Peligro” eran solo cuatro adoquines, hasta que hace unos días le pusieron de compañerito a estas piezas cintas y un cono. 

Lo que no me explico, es la razón por la que demoran tanto tiempo en colocarle la tapa, ya que si se rompió no puede tardar más de un día en colocar una nueva.

Comentaba que algo que me resultaba simpático era la advertencia, ya que donde aparentemente algo sobra, en otras partes falta. Resulta que el parque de La Mejorada y sus adoquines fueron de los pocos sobrevivientes a algunas de las desatinadas remodelaciones ejecutadas en la administración de Angélica Araujo Lara, quien dispuso sustituir estas vetustas losas por concreto. Digo desatinada ya que los adoquines, además de tener un valor histórico y por consiguiente un importante atractivo turístico que los guías de turistas esgrimen muy bien, ya que aprovechan el contexto para relatar una etapa significativa de nuestra historia, comprobaron ser muy duraderos y creo que su uso, que ha sido durante más de un siglo, es tiempo más que suficiente para comprobar su durabilidad, ya que estos fueron instalados desde la administración de Olegario Molina a principios del siglo XX.

Las calles que rodean este parque, el cual vio el surgimiento del ferrocarril en Yucatán debido a que allá se instauró la primera estación, todavía están bien adoquinadas, a excepción de un área que se encuentra en la esquina “El ave de oro” (calle 50 por 57), donde se ubicó la tienda más antigua del barrio y que llevaba el mismo nombre.

Resulta que hace poco, el ayuntamiento decidió parchar una superficie dañada con chapopote, en vez de incrustarle nuevamente adoquines y esto me resulta curioso ya que de acuerdo a las declaraciones del ex alcalde, Álvaro Omar Lara Pacheco, al concluir su administración interina, dejó bien resguardado en el Banco de Materiales y área de maquinarias de la Dirección de Obras Públicas 8 mil metros cuadrados de los adoquines retirados en los trabajos de rescate del Centro Histórico de la Ciudad.

Entonces, no me explico cómo habiendo tantos adoquines, le embutieron una plasta de chapopote a un área de esa calle tan bella. Le hacemos un atento llamado al responsable de esta barbaridad para que rectifique esa acción, ya que esto, sin darnos cuenta, afecta gradualmente la imagen urbana de nuestra hermosa Mérida. De igual forma, le pedimos al responsable de retirar la tapa del registro de teléfonos colocarla nuevamente ya que no queremos decir que “ahogado el niño se tapó el pozo”.

Dos muertos en tres días

Y hablando de ahogados, en los primeros tres días de captura del pepino de mar hubo dos muertos. 

Desde hace un año advertimos que seguirán los decesos si las autoridades no son estrictas.

Señalamos que los cursos de buceo que se les impartieron a pescadores hace casi dos años no garantizan su seguridad y, de hecho, desde mi particular punto de vista puede incluso ser una trampa mortal, ya que muchos bucean sin el equipo para el que fueron entrenados. También, aunque conozcan las normas para la descompresión y la correcta utilización e interpretación de las tablas, es inútil si no poseen una computadora o, en su caso, un profundímetro y reloj para conocer su tiempo de inmersión.

Siempre lo he dicho, tanto en el buceo como en la política: dos más dos no es cuatro, pero mientras más preciso seamos con las normas, más posibilidad tendremos de estar a salvo. ¡Por las enaguas piteadas de Álvaro Omar!

Mi correo es [email protected] y twitter: @sergiogrosjean  

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