24 de Septiembre de 2018

Yucatán

¿Hasta cuándo seguirán muriendo antorchistas?

Creo que la Santa Patrona preferiría que sus hijos conviertan tantas horas de traslado en una sinergia encaminada a construir un mejor mundo.

La falta de una adecuada señalización (reflejantes) pone en peligro a los grupos de antorchistas, ya sea a pie, en bicicletas o en camiones, que año con año toman las carreteras para demostrar su amor a la Virgen Morena. (Sergio Grosjean/SIPSE)
La falta de una adecuada señalización (reflejantes) pone en peligro a los grupos de antorchistas, ya sea a pie, en bicicletas o en camiones, que año con año toman las carreteras para demostrar su amor a la Virgen Morena. (Sergio Grosjean/SIPSE)
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Sergio Grosjean/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Hace un par de años, publiqué una nota en la que comparaba a los antorchistas con los jugadores de la famosa ruleta rusa. En aquel entonces, narré que manejando en carretera nos sorprendió la noche y, entre plática y plática, nos cruzábamos a ratos con antorchistas que iban ya sea corriendo, en bicicleta o en vehículos motorizados.

Le comentaba a un amigo que viajaba conmigo que esta tradición se desarrolla en gran parte del país, por no decir en toda la república, y durante la conmemoración se trasladan millones de personas ya sea en bicicleta, a pie, o en camiones a diferentes rumbos, siendo que durante su travesía generalmente portan una antorcha que simboliza la luz espiritual de la Virgen que ilumina a la humanidad. El ir de una iglesia a otra simboliza el amor, la fraternidad y la energía de paz que la Virgen inspira y los antorchistas hacen cada año esta peregrinación con la intención de cumplir con la promesa hecha a la madre celestial al solicitarle que se cumpla algún deseo.

No me cabe ni la menor duda que es muy honorable y digno de admiración que las personas, convencidas de sus creencias, cumplan con su cometido y más aún con sus promesas, pero el problema que diviso es que tal cantidad de gente en las carreteras, sin las adecuadas normas de seguridad, ponen en peligro no solo su integridad -como si jugaran la ruleta rusa-, sino atentan contra la vida de personas ajenas a esta celebración.

Por ejemplo, el citado día que conducía estuve a punto de arrollar a un grupo de ciclistas que no portaban siquiera reflejantes, y le comentaba a los colegas que, si por desgracia hubiera atropellado a uno de ellos, no sólo iba a terminar con su vida, sino que también afectaría de manera indirecta a su familia, pues unos niños se quedarían sin padre y, posiblemente, sin sustento; una esposa se convertiría en viuda y unos padres perderían a su hijo. Además, de pilón yo iría a la cárcel y viviría con el trauma por haberlo matado. 

Esto puede parecer parte de una novela, sin embargo no lo es, ya que esto sucede cada año y como ocurrió hace unos días. Este año no fue la excepción, ya que hubo muchos yucatecos que perecieron a causa de esta tradición.

Nueva moda

Ahora bien, pienso que cada quien tiene sus creencias y hay que respetarlas, pero me pregunto: ¿no sería mejor que, en vez de gastar tanta energía que se difumina por el viento, se invirtiera ese ímpetu en acciones que contribuyan en la consolidación de un mundo mejor? Por ejemplo, imagínese que esas millones de personas que se dedican a correr por días, en su lugar, se pusieran a renovar la pintura de la  iglesia del pueblo o colonia que posiblemente ya está mareada o descarapelada; o limpiar sus calles. ¿O acaso no sería mejor sembrar árboles para reforestar este desgastado mundo?

Ahora, a todos los corredores les pregunto: ¿No se percataron de lo sucias que están las carreteras? Esa basura, al transcurrir el tiempo, se desintegra y se filtra al manto freático contaminando nuestra agua, y eso es en el mejor de los casos porque esta basura ayuda a la procreación del mosco vector del dengue, chikungunya, zika y otros que pronto vendrán. Esa inmundicia también produce incendios forestales y aniquila otros animales como mamíferos o aves.

Finalmente, desde mi particular punto de vista, creo que la Santa Patrona seguramente preferiría que en vez que sus hijos que utilicen la energía de tantas horas del trabajo que conlleva trasladarse de un sitio a otro, que la homologuen y la conviertan en una sinergia encaminada a  construir un mejor mundo que, ya de por sí, se encuentra deshilachado. 

Ojalá y algún visionario párroco comience con una nueva moda el próximo 12 de diciembre, en vez de tener que oficiar la misa por algún muerto que jugó esta ruleta rusa. 

Mi correo es [email protected] y twitter:@sergiogrosjean.

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