22 de Octubre de 2018

Yucatán

Janal Pixán: tradición poco aprovechada

El Paseo de la Ánimas que se realiza año con añol no se promueve como atractivo turístico.

El Janal Pixán debe tratarse como un tema turístico para que puede atraer recursos al Estado. (Jorge Acosta/SIPSE)
El Janal Pixán debe tratarse como un tema turístico para que puede atraer recursos al Estado. (Jorge Acosta/SIPSE)
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Sergio Grosjean/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Creo que ya se me está convirtiendo en manía que en estas fechas tengo que parlamentar el mismo tema, pues llevo alrededor de un lustro comentando que siempre me he preguntado por qué la exposición de altares en honor a la celebración del Janal Pixan dura sólo unas horas luego de tanto esfuerzo por manufacturarlos, y por qué esta vetusta costumbre nunca se ha capitalizado para atraer turismo y generar otros valores entendidos como hospedaje, alimentación, venta de artesanías e infinidad de recursos.

Me da risa cómo se ha arrojado el dinero en eventos que no generan más que lástima, o trayendo artistas que no dejan ni limosna pues solo “comen y se van”, dejando solo a su paso el engrandecimiento del ego de quién decidió quemarse el dinero para traerlos; y algo tan importante como lo es para nosotros los yucatecos este momento, simplemente se difumina por falta de visión. 

Hay cámaras relacionadas de una u otra manera con este tema como por ejemplo la hotelera, restaurantera o agencias de viajes, quienes podrían poner en la mesa de análisis el tema, y forjar alianzas con el gobierno, ya sea el nuevo alcalde, o con el entusiasta director de Cultur, Dafne López, quien aterriza su nueva responsabilidad con nuevos bríos, y con el que sin duda estos dirigentes empresariales tienen buena relación.

El paseo de las ánimas” ha demostrado de manera doméstica que tiene buena aceptación este acontecimiento, solo que ahora ya hay que pensar en grande.

Si consideramos que nuestro Estado cuenta con 106  municipios, por qué no convocarlos y hacer de esta celebración una fiesta estatal y de talla internacional; un verdadero festival digno de promocionarse mundialmente.

Allá están las mil dependencias de gobierno que podrían colaborar con su altar; o las escuelas, que año con año hacen sus concursos. Y por qué no diseñar una convocatoria estatal de altares  en la que se repartan incluso premios. 

El Janal Pixan, o comida de las ánimas, es una tradición para recordar de manera muy particular a los amigos y familiares que se nos adelantaron en el viaje al más allá. Entre los días 31 de octubre y 2 de noviembre, las ánimas –o fallecidos- "reciben permiso" para visitar a sus familiares, y es por ello que se les rinde una cálida bienvenida con alimentos, rezos  o con accesorios que al difunto les agradaba. 

El primer día se dedica a los niños o Janal Palal; en esta jornada, los altares están cubiertos con manteles ricamente  bordados en coloridos tonos alegres, velas de cera preferentemente de colores, y en el que además de los alimentos no deben faltar dulces y juguetes de la predilección del difunto -o el que la familia considere-. 

El día siguiente está dedicado a los adultos muertos -llamado u Janalnucuchhuinico'ob; el altar debe ser sobrio y de color blanco adornado con veladoras, flores, racimos de ruda, y en un sitio especial  la foto del difunto. Los  alimentos que no pueden faltar son pibes, jícamas, atole, mandarinas, naranjas, dulce de papaya, coco y pepita, tamales de x'pelón, vaporcitos, pan dulce y líquido que más le gustaba al difunto.

Antiguamente se incluía la bebida sagrada de los mayas llamada “balché, que es hecha a base de la corteza del  árbol así llamado. Por cierto, al que quiera probarla lo puede hacer en “La Casa del Catorce” (calle 60 por 59 y 61). Es una bebida realmente deliciosa, y maravillosa como obsequio.  

Finalmente,  el tercer día es el u Janalpixano'ob o misa pixan, dedicada a las ánimas. Esta, comúnmente se realiza  en el cementerio. 

Entonces, continuo preguntándome ¿cual es la razón de no aprovechar esta magnífica tradición y desplegarla con "bombo y platillo", en vez de mantenerla tan menesterosa y fugaz como lo es hasta el día de hoy? ¿Usted se imagina una tarde, noche e incluso madrugada caminar en compañía de su familia por la Plaza Grande y de allá a Santa Lucía, Santiago u  otros parques del Centro Histórico visitando los altares ricamente ornamentados e iluminados con velas y expidiendo exquisitos olores a ”pibes”, que se podrían vender, e incienso?

Queremos escuchar nuevamente a las rezadoras, a las cantoras acompañadas de las casi extintas serafinas. ¿Usted las conoce? ¿Se imagina cuántos yucatecos y turistas podrían disfrutar de esta tradición si se realizara con esmero y estilo?

Considero que este asunto no cuestión de dinero, sólo voluntad y creatividad para que esos días sean mágicos para la ciudad, e incluso prodigiosos para muchos de los habitantes de pequeñas comunidades que añoran cumplir su deseo y conocer la capital yucateca, y qué mejor que ese día, pues nos obsequiarán un poco de la esencia de su cultura municipal.

Mi correo es [email protected] y twitter @sergiogrosjean

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