20 de Julio de 2018

Yucatán

La Plaza Grande de Mérida (21)

Parecería inconcebible que hubiese una fuente en ese lugar, pero anteriormente sí la hubo.

Vista de la Plaza Grande hacia 1915, en la que se aprecia la torre del Palacio Municipal al fondo; al centro, el citado kiosco y las bancas que componían el mobiliario de la Plaza. A un costado, los vagones del tranvía, así como al fondo algunas calesas. (Sergio Grosjean/SIPSE)
Vista de la Plaza Grande hacia 1915, en la que se aprecia la torre del Palacio Municipal al fondo; al centro, el citado kiosco y las bancas que componían el mobiliario de la Plaza. A un costado, los vagones del tranvía, así como al fondo algunas calesas. (Sergio Grosjean/SIPSE)
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Sergio Grosjean/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Continuando con nuestra serie “Mérida, pasado y presente”, recordamos que en la popularmente conocida Plaza Grande, llamada antes “Plaza de las Armas”, a la que posteriormente se le cambió de nombre por el de “Plaza de la Constitución”, en distinción a la promulgación de la Constitución de Cádiz en 1812, y años  después, es decir, 1821, se le denominó “Plaza de la Independencia” tal y como se le nombra de manera oficial en el presente.

Cierto al caso, se dice que hubo en el sitio una placa que donó doña María Roo, madre de Andrés Quintana Roo, hecha en letras de oro cuando se le impuso el segundo nombre, y en caso de ser cierta esa nota, no sabemos quién y cuándo, alguien con uñas largas se la llevó. 

Pero lo que sí sabemos con certeza, es que en el centro de esta plaza existió un kiosco que por una u otra razón fue retirado y, hoy, sólo ornamenta el lugar un modesto, por no decir triste asta bandera. 

Hasta ahora, no me explico cómo no ha visto la luz un alcalde -durante este siglo y gran parte del pasado- que tenga un poquito de buen gusto y sentido común para embellecer esta deprimente área que simplemente es utilizada para izar la bandera y para que unos gritones apoderados de un megáfono utilicen este valioso espacio como escenario para anunciar “el fin del mundo”.

Hace unos meses escribí una nota en la que citaba que era necesario renovar esta plaza, ¡pero de verdad! ya que el imperdonable despilfarro que se hizo durante la administración de Angélica Araujo no cuenta, ya que sólo le hicieron un espantoso maquillaje en el que se enchufaron muchos millones y de pilón evaporaron miles y miles de adoquines que extrajeron tontamente de varias calles y parques, mismos que hasta ahora nadie nos ha aclarado dónde están, así que si alguien los ha visto sería bueno denunciarlo, aunque sea de manera anónima. Sólo le toma una foto, la ubicación y lo sube a las redes; o bien, me lo envían y con mucho gusto lo publicamos. 

¿Una fuente en la Plaza Grande?

En la citada nota hicimos la sugerencia que una monumental fuente sería formidable, ya que sería una obra que podrían ejecutar con maestría artesanos locales y con materiales de nuestra región. 

Además, sería una excelente forma de promover las virtudes nuestros maestros canteros. Sin embargo, algunos despistados opinaron que mi brújula estaba imantada ya que era inconcebible pensar en instalar una fuente allá pues nunca había habido una, y lo único que expuse ante tales expresiones es que el único impedimento para esta acción podría ser el INAH, ya que el 80% de los empleados de esta institución sirven para dos cosas y una de esas era para obstaculizar las buenas obras. 

Pues allá va la nota para los despistados, ya que la historiadora Carmen Marín  ubicó un interesante dato en un diario publicado en 1872, en el que cita textualmente:

“En la Plaza de Armas, una fuente que se provee de agua con la fuerza de un vapor. Bancas de fierro colocadas en las calles centrales de la plaza...”. “En la plazuela de Sta. Lucía se ha formado un jardín cuya verja se está concluyendo de colocar, tiene una fuente que provee agua con la fuerza de un vapor; alrededor de ésta y el mismo centro de la plaza, tiene bancas de fierro y distribuidos postes con faroles que sirven como alumbrado de la plazuela, quedando con esto aumentado el de la ciudad.”

De tal forma, que no solo la Plaza Grande llegó a poseer una fuente, ya que además de Santa Lucía, el conocido parque Hidalgo, oficialmente Cepeda Peraza, también tuvo una bella fuente que importaron de Europa antes que se erigiera el monumento del general Manuel Cepeda Peraza. 

Mi correo es [email protected] y twitter: @sergiogrosjean.

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