15 de Octubre de 2018

Yucatán

El Ilustrador: Mérida, ante el reto de conservar su tradición

Ante su modernización, la capital yucateca tiene que lidiar con problemas urbanos como el establecimiento de gasolineras sin control.

Vecinos de la colonia México protestan contra la autorización a la instalación de la gasolinera en esa esquina de las avenidas 21 por 14; denuncian corrupción. (Sergio Grosjean/SIPSE).
Vecinos de la colonia México protestan contra la autorización a la instalación de la gasolinera en esa esquina de las avenidas 21 por 14; denuncian corrupción. (Sergio Grosjean/SIPSE).
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Sergio Grosjean/SIPSE
MÉRIDA,Yuc.- Mérida, como toda capital contemporánea, hoy se enfrenta al doble reto de conservar su identidad y tradiciones, a tiempo que se moderniza. Desde su establecimiento en 1542 hasta finales del siglo XIX fue una ciudad que prosperó siguiendo las pautas establecidas desde su fundación: situación que cambió enérgicamente en 1888 con la primera ruptura de la ciudad tradicional debido al diseño y construcción del primer fraccionamiento de elite llamado Paseo de Montejo.

Por el contrario, en el mismo año se consolidaron otras zonas para los asalariados, siendo Chuminópolis el parteaguas de esta nueva tendencia; lugar que se destacó por el cultivo de hortalizas y frutas. Ya luego aparecieron San Cosme (García Ginerés) e Itzimná, cuyo uso destinado al veraneo de la clase alta predestinó alojamiento futuro de esta clase social. 

Hace pocos años, el ayuntamiento de Mérida incluyó a las colonias García Ginerés, Miguel Alemán y México como Patrimonio Cultural Edificado Meridano, con la finalidad de rescatar y preservar su valor histórico, mismo que marcó un hito en la arquitectura y urbanismo de la ciudad.

Cada una de las colonias citadas tiene su particular encanto, pero en este caso quiero referirme a la colonia México, que un siglo atrás fue una morrocotuda superficie cultivada de henequén, ya que según nos cuenta nuestro amigo y cronista de la ciudad Juan Francisco Peón, era común ver las plataformas o “trucks” atravesar por los nutridos y verdes henequenales transportando este agave.

Por aquellos añejos tiempos, según nos comenta nuestro también amigo y veterano vecino don Alfonso Martín, se instauró una pista aérea que corría en paralelo a circuito colonias hasta llegar a la curva donde se asienta actualmente “la terracita azul”. Años más tarde, su hangar, y punto de partida de las aeronaves, se convirtió en el hoy extinto súper Comesa; lugar concurrido por propios y extraños, entre ellos nuestro amigo y colega de las artes “libatorias” Carlos Castillo (El buitre).

Se transforma en colonia residencial

A mediados del siglo pasado se trazaron las calles y se comienzaron a asentar las primeras casas, y ya entrando los 70 emprende su destacado crecimiento. Paulatinamente se va constituyendo como una flamante colonia residencial, cuyos nuevos colonos manufacturaron obras de arquitectura funcionalista con un marcado signo de identidad regional; sus amplias calles y avenidas, sus árboles y jardines, así como sus matizadas construcciones la hacen única en su género.

Por desgracia, en estos días se presenta una tendencia al cambio y a la tercerización del uso del suelo, principalmente las avenidas y calles que fueron diseñadas para un buen funcionamiento y armonía al interior de la colonia, y gran parte de sus inmuebles han dejado de ser viviendas para transformarse en oficinas y comercio, y derivado de ello, la eliminación de áreas verdes, como el caso en la avenida José Díaz Bolio cruce con la del Líbano, donde una “farmacia del ahorro” mató varios árboles para instaurar una in-funcional placa de concreto.

En otros casos, algunas moradas son demolidas para ofertarse como terreno, lo que modifica significativamente la calidad del ambiente urbano de la colonia y acelera la destrucción de la arquitectura original. Y esto viene a colación con la nefasta gasolinera que pretenden abrir en la misma avenida con la calle 14 de la colonia México.

De acuerdo con el mismo alcalde Renán Barrera Concha, acertadamente el ayuntamiento de Mérida se opuso tajantemente a este funesto proyecto, y lo felicitamos; pero por desgracia el Tribunal de lo Contencioso lo autorizó, y en este caso la única explicación para tal salvoconducto se llama corrupción, ya que este proyecto no solo atena contra la ciudad y vecinos, y al mismo citado Patrimonio Cultural Edificado meridano, sino que ni siquiera cumple con reglamento de la ciudad, pues se lo pasaron por el “arco del triunfo”.

Si estoy equivocado demuestren lo contrario.

(Mi correo es [email protected] y twitter @sergiogrosjean)

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