20 de Septiembre de 2018

Yucatán

Histórica corrupción en el Ayuntamiento de Mérida

Los comerciantes consideran que esta administración debe sujetar a los toros por los cuernos y subsanar el daño hecho en el pasado.

Hay personas que opinan que el ambulantaje debe existir, porque le da un sabor folklórico a una ciudad. (Archivo/SIPSE)
Hay personas que opinan que el ambulantaje debe existir, porque le da un sabor folklórico a una ciudad. (Archivo/SIPSE)
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Sergio Grosjean/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Hace un par de semanas mencionamos que resulta evidente el estrepitoso incremento del ambulantaje en Mérida, otorgándole especial esplendor la pasada administración municipal, ya que con bombo y platillo un número indeterminado de  ambulantes tomaron las calles y parques del primer cuadro de la ciudad, derivado de la incontrovertible corrupción, tal como evidenciaron empresarios y comerciantes durante una reunión en pasados días.

Es evidente que durante el gobierno de Renán Barrera Concha hubo una caterva de individuos que no sólo jalaron agua para su molino por innata y funesta vocación, sino también porque sus jefes les daban el “empujoncito” aplicando la máxima: “a río revuelto ganancia de pescadores”, apuntaron los afectados.

Dentro de esta interesante y novel alianza que se cimenta entre los comerciantes establecidos -y ajenas a esta coalición a quienes entrevisté-, se barajearon nombres de individuos corruptos que ahora recibieron premio de consolación en la nueva administración de Mauricio Vila Dosal, como por ejemplo, el antiguo subdirector de Mercados, José Collado Soberanis, quien ha sido uno de los principales impulsores del comercio ambulante en Mérida y conocido en el medio por ordenarle a sus subalternos exigir el pago de cuota a los comerciantes informales –recientemente nombrado subdirector de Servicios Públicos Municipales-. 

Al salir éste de la subdirección de Mercados, heredó el puesto Roberto Castillo González que siguió la misma directriz, constriñendo a los inspectores para exigir la tarifa mientras enseñaba los dientes y bailaba al son de darles “flit“, es decir, despedirlos si no pasaban la charola. Hoy, debido al cambio de administración, y “mientras las aguas se acomodan y los vientos se aclimatan”, existen personas como “El Profe” y “El Oso”, quienes hacen la recolección, siendo el líder de ellos “El Ánimas”, quien divide honores con “Argáez”.

Por su parte, los comerciantes consideran que esta administración debe sujetar a los toros por los cuernos y subsanar el daño hecho en el pasado. Ahora se presume que esta gestión, con el apoyo de la Cámara de Comercio de Mérida, tiene interés en enmendar el camino y nombró como subdirector de Mercados a Jorge A. Jorge, respetado en el medio empresarial por su íntegra reputación, y vislumbrado con el perfil para darle la ruta correcta a esta desgastada y putrefacta instancia, apoyado -entre otros- por el jefe de inspectores, Manuel Castillo, quien que al menos de palabra tiene las transparentes intensiones de sacar la casta de campeón. Pero ya veremos si posee la templanza, capacidad y apoyo para realizar adecuadamente su trabajo.

Sabor folklórico

Y como ahora ya comenzamos a hablar de los bien intencionados, vale la pena mencionar que existen inspectores decentes que se enfrentan a un problema social, ya que cuando cumplen con su trabajo de retirar a los ambulantes, personas ignorantes o con “espíritu de iluminados” los agreden verbalmente sólo porque cumplen con su trabajo. Entonces, quién entiende a la gente ya que, por una parte, se quejan que el gobierno no hace su trabajo y cuando lo hacen son tildados de mentecatos.

Pero no podemos esperar menos, ya que personas e incluso individuos de alto nivel burocrático del ámbito cultural del Ayuntamiento de Mérida opinan que el ambulantaje debe existir, porque le da un sabor folklórico a una ciudad. En este caso creo que deberían ayudarles con un viajecito, aunque sea por el trenecito del Centenario -y que luego se los descuenten de su sueldo- si piensan continuar en el hueso para que reflexionen y dejen de vomitar estupideces, y se documenten de lo que es un verdadero sabor folklórico y las repercusiones del ambulantaje. Aquí sí aplica: ¡QUÉ BÁRBARO! 

El parque Hidalgo es un desastre. Hace un par de semanas la Policía detuvo a un vendedor ambulante con una bola de mariguana. ¡Felicidades! Lo increíble es que hasta cuentan con energía eléctrica e iluminación, mientras la plena calle 60, la calle más importante de Mérida desde el punto de vista turístico, está literalmente  menos iluminada que el cementerio Xoclán; el alumbrado que debe esplender el mismísimo Palacio de Gobierno está parcialmente encendido y parpadea como los bolsillos de muchos inspectores corruptos. La iluminación de las escarpas pestañea de manera similar.

Finalmente, la buena noticia es que existen al menos indicios que la actual Subdirección de Mercados tiene la intención de realizar esta titánica limpieza ya que al menos, a 15 días de trabajo, los ambulantes que extendían sus sabanillas en la calle 60 con 59 y 61 ya han sido retirados. 

Mi correo es [email protected] y twitter @sergiogrosjean

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