21 de Octubre de 2018

Yucatán

Una llamada que 'no escuchó' le cambió la vida

A Yasser Marcelo Novelo Estrella le costó años conseguir una plaza laboral debido a su afectación auditiva, pero gracias al CREE logró conseguir trabajo.

Yasser Novelo es flanqueado por Patricia Espinosa Gamboa, del DIF, y Martín Medina Acereto. (Milenio Novedades)
Yasser Novelo es flanqueado por Patricia Espinosa Gamboa, del DIF, y Martín Medina Acereto. (Milenio Novedades)
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Coral Díaz/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Nació con discapacidad auditiva, pero con tenacidad, voluntad y empeño se esfuerza todos los días para sacar adelante a su familia. Yasser Marcelo Novelo Estrella, como muchos yucatecos, se levanta muy temprano para ir a su trabajo, y aunque esto le genera estar fuera de casa durante 11 horas (ocho de labor y tres de traslado), considera una bendición contar con un empleo. 

Y es que después de luchar por varios años para conseguir una plaza laboral debido a su afectación auditiva, una empresa galletera de la región lo contrató y hoy día, a sus 23 años, es un trabajador ejemplar, que cuenta con la admiración de su familia y la gente que lo rodea.

La vida de este joven cambió cuando fue contratado junto con cuatro personas con discapacidad (tres del tipo auditivo y una intelectual) inscritas en la bolsa de trabajo de la agencia laboral del Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE).

A Yasser no se le olvida que empezó a trabajar un 17 de diciembre en el área de empaquetado y lavado de latas, donde tomó la capacitación y al día siguiente ya se sentía listo para desempeñar su labor.

“Les agradezco a mis jefes por enseñarme, porque me explicaron cómo hacerlo bien y me di cuenta que es muy fácil. Yo estoy dispuesto a hacerlo bien, porque quiero seguir trabajando”, comentó.

Yasser tiene pérdida auditiva en el oído izquierdo debido a que su mamá se contagió de varicela cuando estaba embarazada; desde pequeño acudió a terapia a un Centro de Atención Múltiple (CAM) y aprendió a hablar.

El deseo de seguir aprendiendo se mantiene sólido, ya que ahora existe un motivo muy fuerte por el cual es fundamental llevar el pan a casa: su hijo Yakin, de apenas seis meses, y su esposa Araceli. “Estoy muy contento porque tengo para pagar los gastos, comprar la leche y los pañales de mi hijo. Mi esposa está contenta, ella igual quiere trabajar, pero está muy pequeño Yakin, mi bebé”, mencionó.

Trabaja de 8:00 a 16:00 horas, por para llegar a tiempo sale de su casa, en Juan Pablo II, a las 6:30 horas a más tardar, ya que aborda dos autobuses para estar 20 minutos antes en la entrada de su trabajo en el kilómetro 8 de la carretera a Umán.

“Recuerdo que me llamaron, fue emocionante, no lo creía. Al otro día yo estaba muy puesto para que me enseñaran, porque fue mucho tiempo de preocupación, de pensar en qué haría”, comentó con una sonrisa en el rostro de sólo pensar en el día que recibió esa llamada.

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