18 de Septiembre de 2018

Yucatán

La excelencia no es negociable: joven diseñadora rumbo a NY

'Lo que estudies y te guste será exitoso', afirma Fernanda Arjona Enríquez, quien presentará sus creaciones en la New York Fashion Week.

"Aprendí a tener constancia, responsabilidad y pasión, pero sobre todo no perder la humildad para estar dispuesta a aprender de todos y todo lo que nos pasa”, aseguró Fernanda Arjona Enríquez. (Milenio Novedades)
"Aprendí a tener constancia, responsabilidad y pasión, pero sobre todo no perder la humildad para estar dispuesta a aprender de todos y todo lo que nos pasa”, aseguró Fernanda Arjona Enríquez. (Milenio Novedades)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- Fernanda Arjona Enríquez, de 21 años y aún en formación en la carrera de Diseño de Modas de la Universidad del Valle de México, ya cuenta con una firma de trajes de baño, que opera desde hace dos años y medio, un proyecto de maquila recién egresado de la Incubadora Neos de la Universidad Tecnológica Metropolitana, una lista de pasarelas y una próxima participación en la New York Fashion Week (Semana de la Moda de Nueva York) en abril.

Lo anterior como botón de prueba del potencial que las nuevas generaciones tienen para desarrollarse en lo que les apasiona para capitalizar su talento y fundar sus negocios.

Su marca “Fernanda Arjona” compromete su nombre, por lo que asegura que en su trabajo la excelencia no es negociable, es una constante en sus productos. 

¿Cómo surgió tu proyecto? ¿Cómo descubres tu vocación por la industria de la moda?

Desde niña he tenido el interés por la moda y los negocios, gracias a la cultura de trabajo inculcada por mis padres, quienes me enseñaron a ganarme lo que más quería. En el tema de trajes de baño lo tengo porque desde chica el tema del mar me inspira y me encanta. 

Cuando crecí estaba indecisa sobre qué quería estudiar, porque tenía voces en contra sobre el diseño de modas, creí en mi pasión gracias a que un tío me dijo: “Lo que estudies y te guste será exitoso”, eso se me grabó y elegí la carrera que deseaba. Aunque siempre he sido autodidacta en lo que me gusta, nunca fui la mejor estudiante, siempre iba a extraordinarios, pero aprendí que cuando se estudia lo que amas, todo es más fácil. 

¿Cómo lograste pasar de la idea a fundar tu marca?

Siempre fue diferente, los trajes de baño siempre me gustaron, pero quería hacerlos a mi manera. Recuerdo que un día fuimos a una tienda departamental a comprar tela y me hice un diseño. Luego lo compartí en redes sociales, que hoy en día son mi principal espacio de promoción y allí comenzó a despegar el negocio. Unas amigas lo vieron y me encargaron unos, y luego otros, y fue el boom. En ese tiempo ahorraba para un viaje, y ante esta oportunidad, tomé la decisión que cambió mi vida, y preferí invertir para mi marca que nacía. 

¿Cómo fue tu proceso de financiamiento?

Desde niña me enseñaron el valor del trabajo, hacía pulseritas y las vendía, era buena comerciante, así ahorraba para lo que quería. Puse bailes en el Club Campestre, en fin, el trabajo no era un problema, por eso cuando decidí invertir en vez de viajar aposté todo, aunque en ese momento no sabía qué tanto funcionaría.

Comencé con 15 mil pesos, y me dije: “haré de cuenta que fui de viaje y me los gasté”, para que no me estresara tanto si no era factible, pero luego de comprar tela y comenzar la maquila, el dinero se comenzó a duplicar y mis papás se sorprendieron. Fui reinvirtiendo y creciendo, hasta estar en este punto en el que estoy, en proceso de abrir una maquiladora.

¿Cuál es el valor agregado de tu proyecto?

Observé que en la industria de la moda, especialmente en la local, el traje de baño no había sido explotado, que los patrones eran básicos y habían muchos diseñadores de vestidos; identifiqué un área de oportunidad porque mi amor por el diseño, la playa y los trajes de baño podía potenciarlos con mi creatividad; además, el costo para producir es menor. Los diseños que tenemos, además de ser diferentes a los del mercado, buscan favorecer a todas las mujeres, para hacerlas sentir fabulosas, seguras; uso las mejores telas, cuido mucho la calidad y la excelencia, y los modelos son elegantes, me gusta imprimir ese estilo en mis diseños.

¿Cómo influyó tu juventud en el proceso de emprendimiento, fue fácil o complejo, y por qué?

Fue difícil al principio, porque diseñaba, maquilaba, trataba con proveedores, veía la administración, vendía... De por sí siempre fui inquieta y con tanta responsabilidad era una locura. Me tocó que no me cumplieran pedidos, me entregaran telas de mala calidad y me robaran material, pero aprendí, esos momentos me dieron el “colmillo” para que no me vuelva a pasar, porque aunque soy joven, me gusta que me traten con seriedad.

¿Qué valor le dan al equipo de trabajo? ¿Qué tan importante es saber quién formará parte?

Es importante, la gente que integro al equipo deben ser personas comprometidas con el trabajo. Busco incluso compañeros de la escuela, porque quiero que si a mí me va bien a ellos también, por eso les doy la oportunidad para que todos crezcamos juntos; incluso, busco asociarme con otros diseñadores para armar pasarelas e impulsar la industria de la moda.

¿Cómo te asesoras para que tu negocio funcione?

Para esto entré a la incubadora de la UTM, allí me ayudaron a estructurar el proyecto para hacer la maquiladora. Se trata de un local mediano en el que quiero dar cabida a personas en sillas de ruedas, pero que pueden laborar usando las extremidades superiores, de esta manera tendrían fuentes de trabajo y contaríamos con un equipo valioso, al cual le daremos un trato digno con sueldos justos.

También quiero aportar en el tema del cuidado del medio ambiente con una maquiladora que funcione con energía captada por páneles solares. En las asesorías aprendí la importancia de delegar y contar con la gente capacitada en cada área para que empresa avance correctamente.

¿Cuáles son los principales logros de tu marca? 

Fui seleccionada para participar en el Fashion Week en Canadá, luego de pasar cinco filtros y demostrar la calidad de mi trabajo... La experiencia me sirvió para abrir mi panorama y romper la burbuja en la que creía estar, pude darme cuenta que lo que producimos puede competir con las marcas del extranjero, y confirmé que mi competencia no es local sino global.

A partir de eso  me invitaron a otros eventos, y elegí el Fashion Week de Nueva York, donde presentaré una colección de trajes de baños inspirado en playas yucatecas y la cultura maya. 

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