20 de Septiembre de 2018

Yucatán

'Hombres alados' aterrorizan en carreteras de Yucatán

Descarriados aprendices de hechiceros fueron embrujados por h’menes del Mayab como castigo por su mal comportamiento.

Algunos traileros han reportado la presencia de este ser en carreteras del Mayab. (Jorge Moreno/SIPSE)
Algunos traileros han reportado la presencia de este ser en carreteras del Mayab. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Cuenta la leyenda que a principios del siglo pasado vivieron los llamados “hombres alados”, que eran unos aprendices de hechiceros que fueron embrujados por los h’men vigilantes de la tierra del Mayab en castigo por su mal comportamiento.

Se afirma que eran cinco personas que vivieron en lo que hoy se conoce como la “Ruta Puuc” y que todos eran hijos de unos poderosos brujos blancos, que trataban de hacer el bien con los dones que los dioses les habían otorgado.

Sin embargo, éstos, quizás por su edad o influenciados por malas amistades, quisieron usar las enseñanzas de sus padres para hacer el mal, por lo que todas las noches se reunían para tratar de buscar la manera de fastidiar a la gente del pueblo.

De bromas a torturas

Iniciaron con simples bromas y hechizos, pero poco a poco fueron subiendo de intensidad, y dada la satisfacción que esto les causaba, comenzaron a asesinar personas, torturándolas de las formas más crueles.

Un día, uno de los poderosos brujos descubrió con mucha tristeza que su hijo, junto con sus compañeros, usaba sus dones para el mal, por lo que decidió ponerle fin a esto de una manera drástica.

Primero se reunió con sus otros cuatro compañeros, que eran los sacerdotes mayas más poderosos de toda la región y que eran conocidos como “los vigilantes”, ya que su misión era cuidar que todos vivieran en armonía con la naturaleza y entre ellos mismos.

En el fondo sabían que tenían que tomar una decisión muy fuerte para evitar que los jóvenes continuaran haciendo de las suyas, ya que anteriormente y por separado habían intentado detenerlos sin éxito con pequeños castigos.

Miedo a las alturas

Curiosamente, aunque no eran familiares, los cinco jóvenes tenían algo en común: miedo a las alturas. Desde niños no habían sido capaces de subir ni siquiera a un árbol porque les aterraba la idea de que sus pies no tocaran el piso, tenían pánico. Similar a lo que hoy se llama “acrofobia”.

Enterados de esto, los h’men decidieron castigarlos con algo que para muchos quizás hubiera sido cruel, pero aplicaron el dicho de “a grandes males grandes remedios”.

Transformación absoluta

Al día siguiente, cuando se levantó el primero de los jóvenes, sintió que tenía 'algo' en la espalda, se sintió horrorizado al descubrir lo que era, le habían brotado una especie de alas, y peor aún, al momento en que intentó caminar sintió que no podía…

De forma casi automática, al intentar caminar, sus alas dieron un leve aleteo que hizo que el joven avanzara un par de metros, no sin antes pegar un grito al ver que se elevaba del piso.

Al salir de su choza descubrió que sus compañeros estaban igual; pero contra todos los pronósticos, un par de horas después, enterados de que sus poderosos padres eran responables de lo que les había sucedido, tomaron una decisión inesperada y, lejos de arrepentirse de sus actos, huyeron a lo más espeso del monte.

Por meses no fueron vistos, hasta que de pronto se empezó a reportar la presencia de unos misteriosos “hombres alados” a la salida del pueblo…. Tenían unas enormes alas, estaban rapados, y sus rostros tenían razgos similares a las de un ave, aunque con cuerpo humano.

Las sospechas de los h’men vigilantes quedaron confirmadas, eran sus hijos desaparecidos que de alguna manera aprendieron a controlar el miedo a las alturas y empezaron a usar sus alas para continuar con sus fechorías.

En parte por remordimiento y en parte por el amor que le tenían a sus hijos, los h’men ya no tomaron cartas en el asunto, dejaron en paz a esos cinco “hombres alados”, quienes vivieron en el monte y en lo que cabe, ya sólo hacían fechorías menores.

Y aunque se dice que al menos cuatro de ellos murieron con el paso de los años, el único sobreviviente aún es visto esporádicamente por carreteras de algunos poblados yucatecos. Ha sido reportado por algunos choferes y traileros horrorizados, quienes no tienen idea de que tuvieron frente a sus ojos fue al último de los “hombres alados” del Mayab.

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