16 de Octubre de 2018

Yucatán

Lo 'vieron todo' a punto de morir

Un joven ahogado en el mar y una mujer que volcó en carretera narran sus experiencias en el umbral de la muerte.

A punto de morir ahogado, el joven yucateco pudo ver lo que pasaba “fuera de su cuerpo”. (Jorge Moreno/SIPSE)
A punto de morir ahogado, el joven yucateco pudo ver lo que pasaba “fuera de su cuerpo”. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Hoy hablaré de un fenómeno paranormal conocido como “experiencias cercanas a la muerte”, y es cuando una persona está a punto de morir (por lo general, de forma inesperada como, por ejemplo, en un accidente), o bien, llega a tener “muerte clínica” por unos instantes y logra ver cosas de su alrededor o personas que en realidad ya fallecieron.

Y aunque algunos de estos casos tienen una explicación médica, hay muchos otros que son sorprendentes y ni la misma ciencia ha podido explicarlos.

A lo largo de mi carrera pude entrevistar a dos yucatecos que han vivido esas experiencias; estos son sus relatos:

El primero es un joven de nombre Jesús Iván, quien en 1994 tenía 18 años de edad; estaba a punto de irse a vivir un tiempo a Estados Unidos por cuestiones de estudios y, por lo tanto, a manera de despedida, se fue con sus amigos un fin de semana a Telchac Puerto

“Fuimos al puerto el fin de semana con cinco cuates. Una de esas noches estábamos en una fogata, y en medio del relajo decidimos hacernos los valientes, pues aunque había muchas olas decidimos meternos así al mar.

“Cuatro de nosotros nos envalentonamos y nos metimos. Yo siempre fui un buen nadador, pero al estar oscuro no vi una ola que me pegó de frente y sentí como si me sacara el aire. Casi me desmayé, al mismo tiempo que me iba hundiendo; más que angustia de pronto me sentí todo entumido como si el tiempo pasara en cámara lenta.

Como en película

“De pronto, como si yo estuviera frente a una película, vi cómo me alejaba de mi cuerpo y me percaté que uno de mis compañeros trataba de sacarme del mar; afortunadamente, había luna llena y pudieron verme. Observé cómo uno de ellos corrió en busca de ayuda y otro trató de reanimarme cuando me pusieron en la arena; era como si yo estuviera diez metros por encima del suelo viendo cómo pasaba todo.

“También sentía una persona junto a mí. Al voltear, mi sorpresa fue que era uno de mis tíos que había fallecido hacía mucho tiempo y me decía que todavía no era mi hora.

“Cuando desperté estaba en un hospital en Mérida; afortunadamente, pude vivir para contarlo.

“Y aunque mis amigos, al principio, no me creían lo que les conté, después empezaron a creerlo cuando atiné exactamente a lo que hizo cada quien en el accidente y lo recuerdo como si fuera ayer: Benny entró a rescatarme al mar; Sergio fue corriendo por ayuda; Mateo lloraba con desesperación y Rigo fue el que intentó reanimarme.

“De todo esto no había forma que yo lo supiera porque estuve inconsiente hasta después de varias horas, ya que los doctores dicen que tuve muerte clínica, pero por fortuna ninguna secuela”, finalizó.

Volcó en su vehículo

El otro caso le ocurrió a la señora Laura Sánchez, quien en 1997, mientras viajaba en la carretera Mérida-Cancún, se le pinchó una llanta a su vehículo, lo que propició que volcara y estuviera a punto de perder la vida:

“Lo último que recuerdo es que la camioneta daba vueltas y se salía de la carretera. Después, tras un instante de oscuridad vi una luz muy pequeñita como en la parte alta de un cuarto, y yo comencé a flotar y a dirigirme rápidamente a ella. Mientras más rápido iba la luz, ésta más grande era. Sentía mucha paz y una gran tranquilidad.

“Yo creo que pasé varios minutos así, porque pude ver cómo algunos vehículos se detenían y trataban de ayudarme. Yo estaba como en alto viendo que ellos trataban de reanimar mi cuerpo, el cual estaba aún dentro de la camioneta.

“Llegaron los paramédicos y mientras empezaban a reanimarme vi cómo con mucho cuidado me subían a una camilla y después a la ambulancia; varios minutos después desperté y de inmediato ya estaba yo en mi cuerpo, y de hecho le pude describir a los paramédicos a las personas que se acercaron a socorrerme y hasta los modelos de los coches que se detuvieron a ayudar.

“Uno de ellos quedó muy sorprendido, ya que dice que cuando llegaron yo estaba boca abajo en el asiento del pasajero y no podía ver nada a mi alrededor ni aunque hubiera abierto mis ojos, y mucho menos ver los autos que pararon varios metros detrás del mío.

“Nunca encontré explicación lógica a esto. Tiempo después me enteré que esto es como una prueba de que el alma y la vida más allá de la muerte sí existen. Yo estuve a punto de morir y por eso en esos instantes me convertí en una especie de alma en pena, pero por fortuna pude regresar para contarlo”, finalizó.

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