20 de Octubre de 2018

Yucatán

Yucateco comprueba en carne propia que la brujería existe

Alex no creía en hechizos hasta que casi pierde su vida y patrimonio por una enfermedad a la que nadie atinaba; fue curado en una iglesia de Mérida.

La imposición de manos ayuda a curar a las personas. (Jorge Moreno/SIPSE)
La imposición de manos ayuda a curar a las personas. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Hoy en día hay gente que no sólo no cree en la brujería, sino que afirma que no existe y que sólo se trata de inventos; incluso hay quienes dicen que “soy católico, voy a misa y con eso nunca nadie me podrá hacer una hechicería”.

Ojalá que con tan sólo ir a la iglesia fuera suficiente para no ser víctima de algún embrujo.

En esta ocasión presento el testimonio de una persona que no creía en brujería, pero que le empezaron a suceder cosas sin explicación, y la solución fue aún más sorprendente, por lo que a partir de ese momento comenzó a creer que así como existe el bien, también existe el mal.

Este caso fue contado por Amado Cruz Corona, de la ciudad de Mérida, quien amablemente acudió a mi oficina para narrar lo siguiente:

“Conocí el caso de un señor al que llamaré Alex, que era muy alegre y trabajador y, sobre todo, muy sano, hasta que un día comenzó a tener una serie de diarreas y vómitos. En un principio Alex no le dio mucha importancia a esto pues pensó que seguramente se trataba de una infección intestinal, que fue lo que le diagnosticó su doctor familiar, quien le recetó una serie de medicamentos destinados a combatir dicha infección. Alex se fue a su casa confiado de que en una semana ya se habría recuperado.

“Pero pasaron los días y Alex continuaba con vómitos y diarreas y cada vez bajaba más y más de peso. Alarmado por esta situación decidió regresar al médico. El doctor, al ver que las medicinas no habían dado resultado, le ordenó hacerse una serie de análisis para conocer con exactitud cuál era el problema.

Nada de nada

"Tras haberse hecho los análisis, Alex acudió de nuevo al médico y grande fue la sorpresa de ambos al conocer el resultado, que decía que todo estaba bien. Creyendo que se trataba de algún error
de nuevo se hizo los análisis, siendo el resultado el mismo. Después de esto Alex decidió acudir a otros doctores, pero nadie encontraba la causa de su mal.

"Había transcurrido casi un mes y Alex estaba hecho prácticamente hueso y pellejo, los vómitos y diarreas no cesaban por lo que casi ya no salía. Cansado y asustado, pues sabía que de continuar así seguro moriría, decidió buscar otras opciones.

"Acudió a gran cantidad de curanderos, quienes le decían que de seguro se trataba de un trabajo de magia negra, pero ninguno lo ayudaba. Todos le sacaban dinero y le practicaban una serie de rituales a los que ellos denominaban ‘limpias’, pero él seguía en las mismas.

“Un día, una amiga de su esposa que conocía su caso, le dijo que visitaran a un sacerdote que se encuentra en Pacabtún, pues ahí se celebran misas de sanación. Como ya habían agotado todas las opciones, decidieron ir.

“Llegaron al templo y después de exponerle el caso al sacerdote, éste se disculpó y se retiró momentáneamente; al regresar lo hizo con un vaso de agua y le dijo a Alex que lo bebiera todo.

"Alex, como ya sabía que cuanto tomaba o comía algo vomitaba, se retiró para tomar el agua. Momento que aprovechó el cura para decirle a su esposa que si vomitaba el agua significaba que le estaban haciendo mal.

Curado sólo con agua

“En efecto, Alex vomitó el agua, era una cosa terriblemente maloliente, después de esto el cura le dijo que estaría bien y así fue. Dejó de vomitar y la diarrea desapareció, poco a poco fue recuperando las fuerzas y su peso normal, hasta recuperarse en su totalidad y todo sin tener que darle ningún centavo al sacerdote.

“La explicación que les dieron después fue que era un trabajo de brujería, el cual tenía como objetivo acabar con su vida, por eso vomitaba a diario y jamás lo iban a detectar los doctores a través de sus diagnósticos.

“Años más tarde supieron quién fue el autor del hechizo, se trataba de un familiar lejano, quien, por un antiguo pleito, fue con un curandero para acabar con Alex”.

Ahí finaliza el testimonio de don Amado, quien afirma que a partir de ese entonces tanto esa persona como él creen firmemente en que el mal puede llegar en cualquier momento.

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