16 de Noviembre de 2018

Yucatán

Dos víctimas reales del 'aparecido' de Temozón Sur

Norberto y Abundio vivieron, cada uno por su lado una terrible experiencia paranormal al descubrir que la persona que intentaron tocar era un fantasma de verdad.

Dicen en Temozón Sur que si estás en la noche junto a un árbol, te espantará “el aparecido”. (Agencias)
Dicen en Temozón Sur que si estás en la noche junto a un árbol, te espantará “el aparecido”. (Agencias)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Hoy presento el relato de uno de nuestros lectores, quien afirma que si no estuviera seguro de lo que pasó no se hubiera atrevido a hacerlo público. Su nombre es Norberto y vive en el municipio de Abalá

“Lo que a continuación les platicaré me pasó en Temozón Sur, comisaría ubicada muy cerca de mi pueblo, cuando yo estudiaba la secundaria, hace más o menos diez años, viajaba muy seguido a Temozón, pues de allí eran varios de mis cuates. Yo ya había escuchado relatos de espantos, pues decían que supuestamente cerca de uno de los árboles frondosos, junto a la iglesia, veían un aparecido o un fantasma, pero como también lo decían los teporochitos, pues no les creía. Más bien pensaba que eran delirios de su borrachera.

“Un día, como las 7 de la noche, estábamos metiendo relajo en casa de un cuate, pero, como al día siguiente había examen, me alejé un poco; me fui a sentar junto a un árbol para tratar de memorizar, pero en eso me di cuenta de que se sentó una persona junto a mí.

“No le di importancia y seguí leyendo, pero con el paso de los minutos me empezó a incomodar y sutilmente lo viré a ver, y me di cuenta que no hacía nada, sólo me veía.

“Como estaba estresado por el examen y no había estudiado, de mala gana le pregunté por qué me estaba viendo, pero no respondió ni se movió; entonces, yo ya molesto porque me estaba ignorando le toqué el hombro como para hacerle bronca, pero para mi sorpresa, mi mano traspasó su cuerpo y de inmediato desapareció.

“En ese momento yo sentí bastante frío y miedo, confieso que hasta ganas de llorar me dieron, porque descubrí no sólo que los fantasmas existen, sino que además lo tuve junto a mí por varios minutos.

“Minutos después fui de nuevo a casa de mi cuate y hasta ellos me preguntaron qué me pasaba, pero no me atreví a decirles lo que vi, sólo les dije que estaba nervioso por el examen y ya con el paso de las semanas lo conté, pero la verdad nadie me creyó.

“Esa ha sido mi única experiencia con lo paranormal y me animé a compartirla porque veo que otras personas también lo han hecho con sus vivencias”, finalizó.

Casi dialoga con fantasma

Le agradecemos a Norberto su confianza por mandarnos su relato vía correo electrónico y en cuanto a lo que le ocurrió, revisé mis archivos y descubrí que tengo una narración parecida de esa misma población, lo que confirmaría que el “aparecido” de Temozon Sur ha sido visto por varias personas.

El relato que a continuación publico es de un señor de nombre Abundio, quien en ese mismo sitio casi pudo “dialogar” con un fantasma.

“Por espacio de dos años viví en Temozón, en la casa de mis suegros, junto con mi esposa y mis dos hijos. En ese entonces estaban pequeños, ya había escuchado muchas leyendas e historias de ese lugar, y la verdad que son interesantes.

“Todos los viernes por la noche mi amigo y yo nos reuníamos en la plazuela debajo de un árbol de roble. Comprábamos una botella de ron, agua y hielos, y nos sentábamos a tomar hasta las tres o cuatro de la mañana. A veces nos acompañaba otro amigo llamado William, pero esa noche no se unió a nosotros.

"La noche aparentemente estaba tranquila, ni los perros ladraban, sólo nos alumbraba la luz de la luna, ya estaba acostumbrado a ese lugar, a su gente, a sus costumbres, la luz eléctrica era muy escasa, era muy poco el alumbrado público que había, durante varios meses convivimos sin que nos pasara nada.

“Esa noche charlábamos alegremente cuando de repente apareció junto a nosotros una tercera persona. No nos dimos cuenta a qué hora llegó ni de dónde vino, estaba oscuro, no se distinguía nada, no le pudimos ver el rostro, sólo se veía un bulto negro, se sentó con los brazos cruzados y se sintió un aire muy frío.

Le pregunté a mi cuate:

"¡Oye!, ¿quién es ese chavo?, ¿lo conoces?

“Y contestó que no sabía quién era, por lo que yo me atrevÍ a preguntarle a aquella persona:

“¿De dónde vienes, compadre?, ¿acaso estás perdido o qué te pasó?

“No contestó, no dijo nada; nosotros seguimos con la plática, mientras el aparecido sólo escuchaba. Como a los diez minutos le dije:

“¡Ya dinos algo! Me desespera que no hables o tómate una copita; mira, aquí tienes.

“En eso le tiré una palmada a la espalda y chica sorpresa que me llevé, mi mano traspasó aquella cosa. Me di cuenta que no era de este mundo, era puro aire o más bien un condenado espanto. Tomé la botella de licor para tratar de rompérsela en la cabeza, pero lo traspasó y se rompió en el suelo, ahí quedaron los cristales.

“Jalé a mi cuate de sus ropa, estaba hincado rezando viendo hacia la iglesia. Me dijo que encima de la cruz que está en el techo había un hombre crucificado, eso no lo vi, no puedo decir si es verdad, pero lo del aparecido sí. Los dos corrimos, en el camino íbamos gritando, despertamos a varios pobladores quienes salieron a la calle a ver qué pasaba, enterándose de lo sucedido mientras decían ‘dos víctimas más del aparecido’”, finalizó.

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