19 de Abril de 2018

Yucatán

Envidiosos, 'los mejores clientes' de los hechiceros

Una mujer descubrió que su propia vecina contrató los servicios de un brujo cuando comenzó a irle mejor.

La envidia es el principal motivo por el cual las personas hacen embrujos o salaciones. (Jorge Moreno/SIPSE)
La envidia es el principal motivo por el cual las personas hacen embrujos o salaciones. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Una pregunta recurrente que me hace la gente que acude a mi consultorio es el motivo por el cual una persona se atreve a embrujar a otra, y sin duda la envidia ocupa el primer lugar, pues es la razón principal que he podido averiguar, esto también lo afirman conocidos hechiceros de magia blanca que laboran en el sureste del país.

Y no hay mejor ejemplo que el de una señora que acudió a verme hace tres meses, ella sospechaba que la estaban embrujando porque había visto pequeños cerros de tierra en la puerta de su casa así como unos líquidos aceitosos tirados en su piso, y además de un momento a otro empezó a irle mal en el aspecto económico y en la relación con su pareja.

Tras hacerle una velación, pudimos descubrir que era su propia vecina la que le había hecho una “salación tipo b”, es decir un trabajo de magia negra para que le vaya mal en cuestiones de dinero y se aleje de su pareja así como de sus seres queridos.

“No puede ser, ella se lleva bien conmigo”, dijo sorprendida, sin embargo al cabo de unas semanas ella misma lo comprobó, e incluso sus amigas en común le dijeron que ella había confesado que había acudido con un brujo en Cancún para que le hicieran la maldad.

Llegaron los 'lujos'

Puede parecer sorprendente, pero por lo general no solo un enemigo declarado o alguien con el que tuvimos un pleito puede estar haciéndonos brujería, a veces hasta el vecino que te saluda todos los días o incluso algún familiar lo puede hacer, el motivo: la envidia.

En el caso de la señora en cuestión, ella me explicó que siempre vivió al día económicamente, pero en los últimos dos años, a base de mucho trabajo logró juntar su dinero y poner su fachada a su casa (era de albarrada antes) así como comprarse un “carrito” (de modelo no muy reciente), esto fue motivo más que suficiente para que varias personas en la colonia empezaran a rumorar que seguramente tenía un “querido” que le había pagado esos “lujos”.

Pero fue tanto el coraje y envidia de una de sus vecinas que no se limitó a “viborearla” sino que se tomó la molestia de hacerle el hechizo antes mencionado. Por fortuna para esa señora se le pudo romper el embrujo y su mala racha cesó casi de inmediato, gracias a un amuleto de protección y al amuleto que mencionamos ayer y que sirve precisamente para que las personas no nos envidien.

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