13 de Diciembre de 2017

Yucatán

Caballos fantasmas 'galopan' en Mérida

Genaro Orozco Brito pasó muchas noches buscando el origen de las pisadas de equinos, en el naciente fraccionamiento Juan Pablo II.

En Mérida, muchas unidades habitacionales fueron construidas sobre vestigios arqueológicos. (Jorge Moreno/SIPSE)
En Mérida, muchas unidades habitacionales fueron construidas sobre vestigios arqueológicos. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Hoy es día en que los lectores cuentan sus experiencias en “Historias para no dormir” y damos paso a don Genaro Orozco Brito, de la ciudad de Mérida y quien hace un par de semanas nos mandó una interesante carta:

“Qué tal amigos de la sección de Enigmas, he leído con mucho interés sus reportajes de fenómenos paranormales desde hace más de un año y por medio de esta carta me animo a contar mi experiencia, la cual viví en el fraccionamiento Juan Pablo II de la ciudad blanca de Mérida.

“Actualmente vivo en la colonia Pensiones, pero debo decirles que estuve en Juan Pablo II viviendo más de 15 años; de hecho, se podría decir que soy de los vecinos fundadores, ya que cuando nos pasamos a vivir ahí apenas se estaba empezando a poblar la primera etapa y no había tantas casas y centros comerciales como ahora.

“Pues bien, en ese entonces, yo tenía cuarenta y tantos años de edad, vivía ahí con mi esposa y mis dos hijas, quienes apenas estaban cursando la primaria. Recuerdo que desde la primera semana en que nos pasamos ahí a vivir, mi esposa me decía que por las madrugadas escuchaba pisadas o galope de caballos en la calle.

Galopes nocturnos

“Como éramos nuevos, supuse que a lo mejor se trataba de personas que tenían caballos por el rumbo y a altas horas de la noche los sacaban a galopar, pues no había tráfico.

“Pasaron las semanas y ya no le dimos importancia a esto, yo también lo escuchaba pero llegaba tan cansado del trabajo que no hacía caso. Estoy seguro que pasaba un mínimo de tres veces a la semana, a veces era diario ese sonido, hasta que un día, mientras limpiaba mi auto en la calle, vi a un vecino y durante la plática salió a relucir lo de los caballos.

“Mientras yo quitado de la pena le decía que sí escuchaba los cascos de los equinos y él, temeroso, me preguntaba si no tenía miedo, a lo que respondí que por qué habría de tenerle miedo a unos caballos. ’Nooo’ -me dijo-. ‘No se trata de caballos, en este rumbo nadie tiene caballos’”, agregó.

“Yo extrañado le dije: ‘¿Y entonces de quién son los caballos?’, pero otro de los vecinos, que ya se había incorporado a la plática, me dijo que no eran de este mundo, es decir, se trataba de almas en pena de personas que deambulaban por ahí junto con sus caballos.

Reto con incentivo

“La verdad no lo entendí y se me hizo absurda esa explicación, y mi vecino, creo que al ver mi cara de incredulidad, me dijo que cada vez que yo escuchara los cascos de los caballos saliera rápido de mi casa para verlos y que si yo alcanzaba a ver a alguno él me invitaba a las cervezas.

“Más que por las cervezas decidí hacerle caso, pues ya me había intrigado eso de los caballos, tenía una especie de corazonada de que ellos no estaban bromeando, por lo que esa misma noche estuve pendiente y al momento de escuchar el galope, de inmediato salí a la calle y no vi a nadie; apenas entré y cerré la puerta de nuevo los escuché de forma clara y salí corriendo y nada, no había nadie, lo cual era imposible, pues de ser un caballo y su jinete ni modo que se hubieran metido así a una casa para que yo no los viera.

“Para no hacerles larga la historia, con el paso de los meses y los años nos enteramos que en hace décadas, donde ahora está ahora esa zona del fraccionamiento Juan Pablo II, fue potrero de un rancho donde mataron a varios jinetes y hasta a sus caballos, por lo que lo que ahora escuchamos las almas en pena de los caballos y sus jinetes.

“También nos dijeron que toda esta zona fue construída sobre un antiguo cementerio maya y quizás también ese sea el motivo por el cual ocurren cosas extrañas.

“Tiempo después, cuando mis hijas crecieron y ya estaban en secundaria, también escucharon no sólo el galope de los caballos, sino también afirman que alcanzaron a ver la silueta de un vaquero, lo cual también ha sido platicado por diversos vecinos”, finalizó.

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