19 de Julio de 2018

Yucatán

Confirman historias de terror en Casa de la Cristiandad

Catequista de Valladolid narra las impresiones y la 'mala vibra' que sintió al entrar al antiguo prostíbulo que hace unos años cambió de vocación.

Así lucía la fachada de la Casa de la Cristiandad en 2008. (Jorge Moreno/SIPSE)
Así lucía la fachada de la Casa de la Cristiandad en 2008. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Hace más de un año hablamos sobre un lugar en Valladolid que actualmente es conocido como la Casa de la Cristiandad (administrado por la iglesia católica), pero décadas atrás fungió como una casa de citas y tugurio, y donde en los últimos años empezaron a ocurrir fenómenos paranormales.

Esto viene a colación porque anteayer sostuve una larga plática con un excatequista vallisoletano, quien no sólo confirmó que lo que ahí pasa es real, sino que también atestiguó de situaciones “terroríficas”, según explicó.

Antiguamente, este lugar fue un prostíbulo, pero fue cerrado hace más de 40 años. Funcionó por mucho tiempo y aparte de los excesos propios de este tipo de lugares, se realizaron abortos entre las bailarinas y mujeres de la vida galante que ahí trabajaban.

Este lugar era amplio y con una estructura y construcción clásica de la época, contaba con al menos 15 habitaciones. Diez de éstas se rentaban a los parroquianos para ejercer la prostitución con las bailarinas y meseras, y en las demás les servíand e viviendas.
 
La gente conservadora de Valladolid consideraba a este lugar como “la casa del demonio”, por todos los excesos que ahí se daban, sin que las autoridades pudieran o quisieran hacer algo por evitarlo.

Al menos tres muertes

Se tiene el antecedente de al menos tres fallecimientos que sucedieron en épocas diferentes en el interior del prostíbulo, el primero durante una riña entre los parroquianos, en donde falleció de un disparo uno de los protagonistas del pleito; otro murió desangrado, cuando una prostituta en defensa propia le clavó un cuchillo en el vientre, y el tercero murió de un infarto mientras estaba en uno de los cuartos.

Tras años de permanecer abandonado, las autoridades decidieron donarlo a la iglesia, la cual, construyó la capilla y la empezó a utilizar como lugar de reunión de los grupos juveniles de Valladolid y para hacer retiros.

El sitio se ubica a las afueras de la ciudad, su aspecto arquitectónico le da un toque enigmático. Por las noches, su apariencia es macabra, motivo por el cual quizá mucha gente asegura que es un lugar embrujado, aunque a decir verdad por toda la información que obtuvimos hay motivos más que suficientes para asegurar que sí lo es.

De acuerdo con datos que recopilé en 2008 (estuve por tres días en Valladolid para hacer esta investigación), a finales de los años noventa, el caserón funcionaba como la Casa de la Cristiandad, ya que es administrado por la iglesia del barrio de Sisal y en su capilla se celebran misas todos los domingos; en tanto, los sábados los grupos de catequistas y otros grupos eclesiásticos hacen ahí diversas labores, además de los llamados “retiros”. Entre semana, el lugar está deshabitado.

Catéquesis y talleres

Actualmente, en la parte del frente está la capilla y las 15 habitaciones, en algunas de las cuales se imparten talleres los fines de semana.

Estos cuartos son los que antiguamente eran parte del prostíbulo y es en donde “asustan en exceso”, como explica uno de los testigos:

“Hace algunos años se celebró un retiro espiritual en ese lugar, y una persona se suicidó; fue en la habitación número 7, y luego de eso, siempre en ese mismo cuarto cuando llegaba gente nueva que no tenía ni idea del suicidio, decía ver a un joven ahorcado y huían del miedo”.

Y agrega: “Siempre pasaba lo mismo, por lo que el padre decidió cambiar los números de las habitaciones para que la gente no se sugestionara, creo que de habitación 7 se convirtió en 5, pero a pesar de ello, cuando se realizaron nuevos retiros, al que le tocó el cuarto 5 también fue espantado”.

Otros testigos entrevistados, quienes forman parte de los grupos pastorales y juveniles que acuden ahí, aseguran que mientras están ahí en las juntas han escuchado voces que provienen de habitaciones vacías, han visto la sombra y silueta de una mujer que de pronto desaparece, y también les ha sorprendido cuando de pronto, en al menos cuatro ocasiones, han aparecido “huellitas” de pies como si fueran de un niño de cuando mucho tres años de edad, en lugares en donde nadie tiene acceso, menos un niño.

Nuestro entrevistado, quien radica en Valladolid y prefiere omitir su nombre, comenta que estuvo unos meses como catequista y le tocó ir a la Casa de la Cristiandad:

Fea experiencia

“La verdad desde antes que me platicaran lo que ahí ocurría sentía feo, me erizaba sólo de entrar, hacía frío de repente en determinadas áreas y sentía como si alguien me estuviera observando.

“Y cuando, tiempo después me platicaron las vivencias paranormales por las que han pasado las otras personas, con mayor razón empecé a creer en todo eso, es muy fuerte la presencia del mal ahí, a pesar de que es un lugar de Dios, ojalá hagan algo”, finalizó.

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