12 de Diciembre de 2018

Yucatán

Desde panteón de Yucatán pide perdón a su nieto

El dolor de perder al nieto que nunca quiso conocer provocó que don Chato se ahorcara, quedando su alma atrapada en el cementerio de Oxkutzcab.

En el cementerio de Oxkutzcab, donde está enterrado don Chato, según dice la gente, se escuchan los lamentos del alma en pena. (Jorge Moreno/SIPSE)
En el cementerio de Oxkutzcab, donde está enterrado don Chato, según dice la gente, se escuchan los lamentos del alma en pena. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Cuenta la gente antigua de Oxkutzcab que hace muchos años vivía un señor en las afueras del pueblo que era muy cascarrabias y bilioso; estaba amargado porque, según decían, su única hija había huido con el novio, ya que no la dejaba andar con nadie, y para colmo a los pocos meses se embarazó y era la comidilla de todos.

El señor, indignado, nunca quiso conocer a su nieto, a pesar de que su esposa iba con cierta frecuencia a ver al niño y trataba de convencerlo de que cambiara su actitud.

Don Chato, como le decían, siempre estaba molesto por esa razón, quería muy en el fondo conocer a su nieto, pero podía más su orgullo que el amor por su propia sangre.

El caso fue que el niño creció y a pesar de que ya había cumplido 5 años de edad y que la abuela lo veía con más frecuencia, don Chato continuaba negándose a conocerlo, pero siempre veía a escondidas una foto que la abuela tenía del nieto.

Pero el día de la tragedia llegó. Una tarde la criatura estaba jugando en el parque, y en un descuido de la mamá cayó de un arriate y se golpeó con fuerza la cabeza contra el pavimento.

En vano resultaron los intentos por evitar que falleciera, inclusó se le trasladó a Mérida, pero antes de llegar ya había muerto.

Lloró como nunca

El abuelo, que nunca conoció en vida a su nieto ya no pudo más ante tan desgarradora noticia y pegó de gritos mientras se revolvía en el suelo; nadie nunca antes había visto llorar a don Chato, quien siempre había mostrado un carácter tan frío como el hielo y no se doblegaba ante nada.

Pero los vecinos veían con pena el sufrir del señor, quien acudió al cementerio durante el entierro llorando amargamente; sólo así pudo conocer a su nieto, dentro de aquel pequeño ataud a punto de ser enterrado para siempre bajo tierra.

Don Chato no soportó tanto dolor y esa misma noche se ahorcó colgándose de la rama de un árbol de su casa. En menos de 24 horas una nueva tragedia venía a la familia.

Fue enterrado junto a su nieto, y aunque místicamente se podría decir que ya iban a estar juntos abuelo y nieto para conocerse, esto al parecer no sucedió...

Don Chato había sido muy malo en vida y seguramente no habría subido al cielo como su nieto, pues desde ese día la gente comenzó a escuchar fuertes lamentos y sollozos del señor clamando por el nieto.

Los lloriqueos se escuchaban en su domicilio y en el interior del panteón de Oxkutzcab, sobre todo para cuando se acerca el aniversario de la muerte de su nieto (12 de marzo).

Pero la gente también asegura que cada vez que muere un niño pequeño en Oxkutzcab, también se escucha el llanto de don Chato, quien arrepentido de todos sus pecados y de no haber podido conocer a su nieto, clama perdón desde el infierno.

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