18 de Julio de 2018

Yucatán

El duende que pedía galletas a una niña

Un hombre cuenta la experiencia de descubrir que su hija, de apenas 4 años, alimentaba a un ser mítico de la selva de Yucatán.

Muchos aluxes se refugian en pozos o en cuevas de la tierra del Mayab. (Jorge Moreno/SIPSE)
Muchos aluxes se refugian en pozos o en cuevas de la tierra del Mayab. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Ya hemos platicado en varias ocasiones anécdotas relacionadas con los aluxes, los “duendes del Mayab”, que en la mayoría de los casos le han pegado un buen susto a los que los han visto. En esta ocasión les presentamos un relato que le ocurrió a la hija de Humberto Fuentes Marrufo, a quien pudimos entrevistar hace unas semanas.

Don Humberto es oriundo del municipio de Telchac Puerto y esto fue lo que comentó:

“Por muchos años tuvimos un terreno en Sinanché, que tenía una pequeña casita y muchos árboles frutales, ahí acostumbrábamos ir a cosechar, regar y pasar un rato de esparcimiento junto con mi esposa, mis cuñados y mis dos hijos Humberto y Diana, quw en ese entonces tenían siete y cuatro años de edad, respectivamente”, explicó.

“En varios años nunca habíamos visto nada extraño en el terreno, aunque los vecinos ya me habían comentado que habían aluxes, lo cual ni me espantó ni me preocupó ya que soy gente de campo y estoy acostumbrado a ese tipo de cosas, y como nunca los habíamos visto ahí pues no le dimos importancia.

“En una ocasión, fuimos a pasar un fin de semana tal y como lo hacíamos frecuentemente. Mientras estábamos en la parte de adelante, mi hija en varias ocasiones me pidió unas galletas ‘alicias’ que estábamos comiendo, pero en vez de comerla junto a nosotros –como regularmente hacía- se iba corriendo al patio trasero.

Galletas para un "muñequito"

“Luego de que lo hizo varias veces, le pregunté por qué no las comía junto a nosotros, a lo que inocentemente me dijo que no eran para ella sino para el ‘muñequito’; a mi esposa le causó extrañeza y me dijo que fuera al patio sin que ella se diera cuenta para ver qué hacía con las galletas.

“Entonces entré a un cuarto que daba hacia el patio trasero y desde donde podía ver perfectamente a mi hija, que en ese momento dejaba una galleta en el piso y se iba corriendo de regreso a la parte de adelante, seguro por más galletas.

“De pronto, sucedió lo que jamás imaginé: vi un duendecillo como de 40 centímetros, todo de color tierra, como si no tuviera ropa, el cual de forma veloz se acercaba donde estaba la galleta, la agarraba con sus dos manos y se iba por donde vino hacia el fondo del patio, cerca de un pozo que tenemos, era muy rápido, pero se escuchaba cómo sonaba la hojarasca cuando corría.

Ofrenda para evitar malas experiencias

“Confieso que me dio un poco de miedo, y de inmediato fui con mi hija y le prohibí que saliera de nuevo, pues tengo entendido que esos seres se pueden llevar a los niños pequeños. Lo que hice fue dejar el paquete de galletas en el patio a manera de ofrenda y para que no se vaya a molestar ese alux.

“Cuando interrogué a mi hija, ella me decía que era la primera vez que veía a ese ‘muñequito’ y que se le acercó cuando la vio comer su galleta y que incluso estiró la mano para pedirle una, por eso fue que ella a cada rato iba con nosotros a pedirnos más, pues el alux parecía no llenarse, o más bien se las llevaba para almacenar, pues mi hija me dice que no la comía cuando se la daba sino que se iba corriendo al fondo del patio y luego regresaba por otra más.

“Actualmente mi hija tiene 21 años de edad y dice que no recuerda mucho aquella vivencia, pero cuando tenía 10 sí lo recordaba bien y nos contaba que el alux no hablaba, sólo le hacía señas de que quería comer las galletas, lo curioso del caso es que mi hijo Humberto, quien en ese entonces tenía siete años, dice que llegó a ver a su hermanita y al alux mientras se llevaba las galletas, pero simplemente no le interesó y se fue al cuarto a ver la televisión.

“Describe al alux de la misma forma como yo lo vi y hoy se arrepiente de no haberse acercado o seguirlo, pues le llaman la atención estas historias, y en mi caso, me siento muy afortunado de haber visto a ese ser y sobre todo que no le hizo daño a mis hijos”, finalizó. 

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