21 de Septiembre de 2018

Yucatán

La leyenda de la ahorcada de Izamal

Tras perder a su esposo en un accidente y a su hijo en un descuido, una mujer de Izamal no soportó el dolor y se ahorcó.

En el interior de la casa se veían siluetas y escuchaban lamentos. (Jorge Moreno/SIPSE)
En el interior de la casa se veían siluetas y escuchaban lamentos. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Ahora que se acerca el “Día de los Fieles Difuntos”, muchas personas narran conocidas historias de terror. Sin embargo, hoy presento una antigua leyenda, la cual no es tan popular y tiene su origen en un día 2 de noviembre. Es conocida como el caso de “la ahorcada de Izamal”.

Dicen que ocurrió en la ciudad de Izamal a principios del siglo pasado, y como suele pasar con algunas leyendas, tiene su origen en una tragedia.

Se cuenta que una joven viuda trabajaba en una tienda cercana a su casa como ayudante de bodega, para mantener a su pequeño hijo de tres años. Su marido había muerto un par de años atrás en un accidente, por lo que de la noche a la mañana la muchacha tuvo que hacerse cargo de su hijo, lo cual le costó mucho porque no tenía familiares que la ayudaran y nunca se llevó bien con la familia de su esposo.

Por si fuera poco, como nunca había trabajado su esfuerzo tuvo que ser mayor, sin embargo, los vecinos decían que maltrataba a su pequeño, que no lo cuidaba y siempre estaba en deplorables condiciones, pues andaba sucio, sin zapatos y a pesar de su corta edad no parecía importarle en lo más mínimo, porque a veces salía solo de su casa y deambulaba en la calle por horas con los peligros que eso representaba.

Tal y como se esperaba, pronto la tragedia llegó, ya que debido a su descuido el niño falleció quemado al caerle encima una olla de agua hirviendo. Tras el entierro del infante, la madre sufrió de tan fuertes remordimientos, que en menos de un mes apareció ahorcada en el solar de su humilde casa.

Los vecinos no dejaban de hablar sobre el lamentable final de esa familia, ya que en un lapso de dos años murió el joven matrimonio y su pequeño hijo.

Cada dos de noviembre

La muerte del infante ocurrió un dos de noviembre, día de los finados, y se cuenta que por todo un año la casa permaneció abandonada, hasta que justo el día de la efeméride luctuosa del menor, los vecinos escucharon ruidos y voces en el interior de la vivienda, por lo que pensaron que a lo mejor ya habían rentado la casa, pero pronto se dieron cuenta que no fue así y de hecho el candado de la puerta aún permanecía intacto.

Estos fenómenos empezaron a repetirse en los siguientes años, desde la semana previa al día de muertos, y terminaba el día cuatro, es decir dos días después del aniversario de la muerte.

Cuando pasaron a vivir los nuevos inquilinos de la casa, éstos no sabían la tragedia ahí ocurrida, pero los fenómenos paranormales continuaban ocurriendo y se intensificaban, ya que veían la silueta de una mujer y escuchaban sus gritos de desesperación, como si quisiera ayudar a alguien.

También se escuchaban lamentos y sollozos de un niño, lo que  confirmó que se trataba de la misma mujer que por negligencia propició la muerte de su vástago.

Por muchos años, cada día de finados los vecinos de esa colonia tenían miedo y hasta hace un tiempo, en un viaje reciente a Izamal, una persona de edad me volvió a platicar este caso y recordó que en el año 2008 oyó rumores de que se continuaban escuchando los lamentos de esa mujer.

Por otra parte, les recuerdo que estamos a escasos días de la conferencia que daré en el Teatro Fantasio este jueves 30 de octubre en funciones de 7:30 y 10 pm. Si quieres asistir puedes comunicarte al número 9991851703 y preguntar por las promociones que tenemos.

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