21 de Septiembre de 2018

Yucatán

Inolvidable aventura en 'pueblo fantasma'

Unos jóvenes decidieron visitar el pueblo maldito de Real de Salinas para vivir una experiencia paranormal, que casi termina en tragedia.

Para llegar a Real de Salinas es necesaria la ayuda de un guía, como don Ernesto Tinal. (Jorge Moreno/SIPSE)
Para llegar a Real de Salinas es necesaria la ayuda de un guía, como don Ernesto Tinal. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Con regular frecuencia, personas (principalmente jóvenes) de Mérida y otros municipios me comentan que les gusta vivir la “adrenalina” del miedo y se reúnen con sus amigos para emprender aventuras en casas abandonadas, montes o sitios en donde se comentan ocurren cosas paranormales.

Sin embargo, esto puede ser peligroso si no están preparados, y no sólo me refiero precisamente a que se pudieran topar con una entidad paranormal, sino a otros peligros, ya que a veces se meten a casas abandonadas que por lo general son guaridas de drogadictos o malhechores, o bien son propiedad privada y “de oficio” están cometiendo un delito si el dueño lo descubre.

Otros casos son cuando se van al monte sin conocer ni estar preparados, pues se arriesgan a ser mordidos por una serpiente u otro peligro propio de estos sitios.

Pues bien, algo parecido le ocurrió hace un par de semanas a unos jóvenes que acudieron a una “aventura paranormal” a Real de Salinas, ubicado a unos diez kilómetros de Celestún y es conocido como el “pueblo fantasma”.

Me comentan que ellos se enteraron de este sitio a raíz de que hace año y medio publiqué en esta misma sección un reportaje e investigación que hice ahí con relación a los fenómenos paranormales reportados por los lugareños, sin embargo acudieron sin estar preparados y su viaje estuvo a punto de acabar en tragedia, ya que uno de los muchachos cayó de un muro y se fisuró el tobillo.

De entrada, fueron sin un guía que los llevara y sin avisar a nadie de que estarían ahí, y para llegar es prácticamente un laberinto de muchas curvas que consta de varios kilómetros y en arena, ya que no hay una carretera petrolizada.

Señalan que llegaron a las 4 de la tarde y su intensión era quitarse de ahí poco antes de que oscureciera, pero uno de ellos se subió a un muro para ver desde ahí y se cayó sufriendo la lesión antes mencionada, y por si fuera poco al querer regresar se perdieron y retornaron a Celestún a las dos de la mañana, ya que además solo llevaron una pequeña lámpara la cual se descargó muy pronto.

Ruidos raros

Por fortuna no tuvieron otra situación más grave que lamentar y aunque dicen que escucharon muchos ruidos raros en Real de Salinas, ellos mismos reconocieron que a lo mejor eran ruidos comunes o parte de su sugestión y miedo, sobre todo el hecho de tener a una persona herida con ellos.

Por ese mismo motivo yo no recomiendo que acudan a este tipo de sitios sin la presencia de guías profesionales, botiquín de primeros auxilios y sobre todo, sin ser expertos o tener conocimientos básicos de sobrevivencia en sitios extremos, y ni que decir con el tema paranormal y la metodología que se aplica para realizar una investigación.

El pueblo 'maldito'

Y para los que no recuerdan que es lo que ocurre en Real de Salinas, he aquí un breve resumen:

Ubicado a unos 10 kilómetros de Celestún, Real de Salinas es un lugar abandonado y conocido como el “pueblo fantasma” pues dicen que en este lugar pesa una maldición que hizo que todos los habitantes murieran y los pocos sobrevivientes prefirieran abandonarlo ante la decadencia que vieron.

Real de Salinas se encuentra cerca de los manglares, ahí están los vestigios de lo que fue una próspera comunidad costera que se estableció el siglo antepasado como resultado de la expansión de las actividades de la sal y el palo de tinte, hoy sólo quedan las ruinas de las casas y edificios… 

Cuando llegamos a Celestún, nuestro guía fue don Ernesto Tinal Chuc “don Neto”, (quien ya en otras ocasiones nos había apoyado en expediciones al rancho San Joaquín y a “La herradura). Si usted nunca ha ido a Real de Salinas, le recomendamos que vaya acompañado de un guía si no quiere perderse a la primera de cambio, pues para llegar hay una infinidad de caminos, atajos, vueltas, curvas, hondonadas y cerros, y por si fuera poco, no hay ni un solo letrero de referencia.

Cabe mencionar que lo primero que vez al llegar a Real de Salinas, es una pequeña capilla en ruinas, sin techo, que guarda entre sus silenciosas paredes los secretos de la gente que ahí vivió. Cruzando la enorme explanada, se encuentran las casas, y a la entrada un texto escrito en una pared que parece ser dar sentido a la supuesta maldición que lanzaron los lugareños sobre el puerto de Celestun:

“Bienvenidos señores visitantes a este su pueblo en ruinas a causa de los señores concesionarios del vecino puerto de Celestún que no dan trabajo a los que radican aquí”.

Sin trabajo ni comida

Según otras fuentes consultadas, cuando se desplomó el auge salinero, en los años setentas, la población de Celestún se negaba rotundamente a dar trabajo a los “campechanos” (como les llamaban) de Real de Salinas, e incluso algunos tenderos hasta se negaban a venderles provisiones.

Una de las teorías de este odio hacia los pobladores de Real, era que supuestamente un joven de ahí se robó a una señorita, hija de un conocido empresario celestunense, lo que desató la furia de éste y de su círculo social.
Por ello, Celestún trató de bloquear en todos los sentidos a Real de Salinas, los pobladores, desesperados, sin comida ni trabajo, fueron emigrando o muriendo, hasta quedar unas cuantas decenas de personas, una de las cuales mandó a llamar a un poderoso brujo campechano para que hiciera una maldición hacia los celestunenses, a los que culpaban de todas sus desgracias.

No sabemos si la maldición surtió efecto o se revirtió, pues a los pocos años, la pobreza y la desgracia fue minando más a Real, hasta que sólo quedó una pareja de ancianos en ese lugar. Era una pareja tranquila, que no se metía con nadie y que vivían de la caridad de los pescadores que por ahí pasaban; cuando murió el señor, la última sobreviviente fue doña Carmita, su viuda, quien con 70 años de edad y sin familia, continuó con su vida en este lugar hasta que a los pocos años murió.

Se cuenta que unos pescadores que acudieron a este lugar se extrañaron al no encontrarla, por lo que la buscaron de inmediato y al entrar a una de las alcobas de su casa la vieron tirada en el piso, con un rictus de dolor y espanto en su cara; no faltó quien dijera que murió de la impresión por algo que vio…

Esto ocurrió aproximadamente en 1975, y hasta la fecha, varios pescadores y leñadores que pasan por Real de Salinas, aseguran que escuchan los gritos y lamentos de una mujer, muy posiblemente el espectro de doña Carmita, la cual que por alguna razón aún no descansa en paz. Más adelante les platicaré sobre las evidencias que encontré en este sitio...

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