18 de Octubre de 2018

Yucatán

Con actitud para vivir y ayudar

"Todos estamos porque nos gusta, nos hace feliz… yo me quedaré hasta que Dios quiera”, afirmó Enna Victoria Rodríguez García, presidenta de AMYCC.

Con el apoyo de su familia, amigos y diversos sectores de la sociedad, Enna Victoria Rodríguez García dirige la Amycc. (Milenio Novedades)
Con el apoyo de su familia, amigos y diversos sectores de la sociedad, Enna Victoria Rodríguez García dirige la Amycc. (Milenio Novedades)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- Rodeada del ambiente confortable de su jardín, como reflejo de su personalidad afable y tranquila, recordó Enna Victoria Rodríguez García de Baqueiro cómo un grupo de apoyo ahora es una institución respetada en el Estado y un referente en el trabajo de prevención del cáncer en la población femenil.

La presidenta de la Asociación de Mujeres Yucatecas contra el Cáncer A. C. (Amycc) afirma que sin recibir nada a cambio, más que el agradecimiento y el testimonio de mujeres que han enfrentado con valentía ago por su servicio.

Cuenta cómo a partir de la experiencia propia comenzó un proyecto de vida en el que está incluida su familia, amigos y diversos sectores de la sociedad. 

A Dios rogando y con el mazo dando

“Es importante la actitud, estar positivos es elemental; hay que rogar a Dios lo que quieras, pero trabajando, como dicen...A Dios rogando y con el mazo dando. Acércate para tener confianza, sabiduría para manejar la situación, pero ayúdate comiendo bien, cambiar la tristeza por optimismo, reforzar las ganas de vivir, es el mejor consejo que podría compartir a alguien enfermo de cáncer y que se encuentra en tratamiento”, expresa.

Sus palabras directas y la convicción con la que las enuncia son producto de años de lucha propia y ajena, porque su deseo es que las personas a quienes detectaron cáncer no consideren el diagnóstico como una sentencia de muerte, porque la medicina y tratarse a tiempo significa una alta esperanza de vida.

“Sobrevivir al cáncer te cambia la visión de la vida, de lo que tenías, que antes ni te dabas cuenta. Ahora eres más consciente y lo aprovechas más, disfrutas todo: las personas, la familia, las circunstancias. Hasta cuando te preguntan cuántos años tienes yo soy feliz de decir que 63. Ahora pienso diferente, no pasa nada, y hasta me siento de 15 años; ves diferente la vida”, abunda.

Su testimonio desde hace más de 10 años forma parte del capital de la asociación, donde mujeres sobrevivientes se animan e impulsan a las que se integran para que enfrenten la enfermedad con esperanza.

Lo bueno se contagia

Ser testigo de verdaderas transformaciones de mujeres que pasaron de la derrota a ser luchadoras es de los mayores alicientes para continuar con la causa, la cual desde el principio contó con aliados contagiados por la bondad del objetivo de la institución. 

“En enero de 1995 me detectaron cáncer de mama; en febrero empecé los tratamientos, comenzó la radiación y en septiembre terminaron las etapas; una exalumna teresiana, que también vivía con la enfermedad, me sugirió que armáramos un grupo de apoyo de mujeres que padecieron cáncer, porque era difícil afrontar la enfermedad, ya que tienes angustias, miedos y no lo puedes externar, ya que a todo mundo entristeces; esa persona es María Isabel Cáceres Urzaiz, expresidenta de la sociedad de alumnas Teresianas”, recordó.

Con este impulso se formó el primer grupo, en el que su amiga conseguía las pláticas de especialistas, incluso de Estados Unidos, que compartían información valiosa de cómo enfrentar el padecimiento.

"Cambiar la tristeza por optimismo, reforzar las ganas de vivir, el mejor consejo a un enfermo de cáncer y que se encuentra en tratamiento”

Su primera sede fue el Centro Comunitario de Itzminá; el grupo empezó a crecer y se cambiaron a los salones de la iglesia de María Inmaculada, gracias al apoyo del padre Álvaro García. Debido a la excelente respuesta, pensaron en pasar de charlas a programas de prevención.

“Con la emoción, María Isabel pensó en dar 'quimios', pero eran costosas, la más barata era de 25 mil pesos. Lo que hicimos fue centrarnos en la prevención, con ayuda de psicólogos, tuvimos el apoyo de especialistas de Canadá, quienes trabajan con un sistema de curación por medio del cambio de actitud de Gerald Jampolsky, con pasos para enfrentar los momentos difíciles; con esto creces como persona, ya no ves las cosas como problemas, sino como una circunstancia y puedes sacar lo positivo; manejamos los grupos con esa metodología”, agregó.

Las madres Siervas de María se sumaron a la causa con el equipo de prevención con el que ya contaban, porque tenían mesa ginecológica, consultorio y la Amycc complementó la misión con doctores que hasta la fecha donan tiempo y conocimiento a las beneficiarias. A partir de entonces, todos los lunes vamos a las 15:30 horas; tres doctoras ofrecen el servicio de chequeo de mama y papanicolao.

Vocación de servicio

Desde sus días de estudiante, Enna Victoria ha formado parte de apostolados con diferentes enfoques, pero fue hasta la edad adulta cuando encontró su proyecto de vida, y ahora su familia es parte del trabajo. 

“Es un reto conseguir recursos, pero vemos en todo la mano de Dios. Cuando empezamos no teníamos sede y nos dieron un lugar, y aparecieron personas que dieron su tiempo y servicio, así poco a poco llegaron voluntarios. Nos encomendamos a Dios y así llegaron doctoras preparadas y comprometidas; ellas son Virgina Palau de Arenas, María de Lourdes Otero de Montero y María del Refugio González Losa. 

Ahora la asociación también atiende a madres con hijos con discapacidad; se les brindan pláticas y asesoría, de la mano de voluntarios como el médico Edgardo Martínez y Mario Lizama, Juan Carlos Navarrete, Gabriel Sánchez Buenfil para ayudarlas a canalizarlas a programas de salud gratuito para gente con cáncer. 

“Es amor al apostolado, a nadie se le paga, ni se le obliga, todos estamos porque nos gusta”, indicó. 

Perfil
  • Enna Victoria Rodríguez García nació el 21 de noviembre de 1949.
  • Contrajo matrimonio el 27 de septiembre de 1969 con el notario público Álvaro Roberto Baqueiro Caceres, con quien tuvo dos hijos: Enna Baqueiro y Álvaro Roberto Baqueiro Rodríguez. 
Trayectoria
  • Este año el Premio Sol, por su labor altruista, le fue otorgado por la Asociación Nacional ProSuperación Personal, A.C. (Anspac) en Yucatán.
  • Ha trabajado en diferentes apostolados como: 
  • Familia Educadora en la Fe.
  • Catecismo en diferentes comunidades.
  • Movimiento Familiar Cristiano.
  • Como miembro de la Mesa Directiva de la Sociedad de Padres de Familia del Colegio Teresiano. 

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