19 de Septiembre de 2018

Yucatán

 / Clima

Entrada de norte 'enfría' el día para Progreso

Los fuertes vientos de ayer provocaron el cierre a la navegación y que pocos visitantes se aventuraran a ir al puerto.

Ante la entrada del norte, los visitantes optaron por disfrutar del panorama, en vez de remojarse en en encrespado mar. (Manuel Pool/SIPSE)
Ante la entrada del norte, los visitantes optaron por disfrutar del panorama, en vez de remojarse en en encrespado mar. (Manuel Pool/SIPSE)
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Manuel Pool/SIPSE
PROGRESO, Yuc.- Ante los fuertes vientos que se registraron con la entrada del nuevo norte, la Capitanía de Puerto ordenó el cierre a la navegación desde la noche del viernes, y ayer, estas condiciones propiciaron que los pocos barcos que se mantenían en alta mar buscarán refugio, o en su caso, intentaran capear el mal tiempo fondeándose.

Al respecto, la gerente de la Cámara Nacional de la Industria Pesquera Delegación Yucatán, Rebeca Solís de García, dijo que de la flota afiliada, integrada por unas 400 embarcaciones, la mayoría ya había entrado al puerto, esto debido al inicio de la veda del mero.

Sin embargo, dijo, una minoría, de aproximadamente un 5%, se mantenía laborando ya que se dedica a la pesca de otras especies como langosta, huachinango y canané (o rubia), los cuales se reportaban sin mayores problemas pese a que estaban enfrentando vientos de entre los 40 a 50 kilómetros por hora, con rachas de 70 y 80 kilómetros por hora, lo que generaba fuerte oleaje.

De hecho, en la playa, pese a que hacia el mediodía el cielo se mantuvo soleado, el mar se observaba con mucha espuma, señal de que los vientos eran muy fuertes, lo que generó en algunos puntos del malecón, pequeñas tormentas de arena.

Los pocos vendedores de artesanías que salieron a trabajar pasaron apuros para mantener firmes sus puestos, ya que el aire los sacudía violentamente, mientras que los visitantes que llegaban, muchos procedentes del DF, lo hacían bien abrigados, y salvo uno que otro intrépido que se atrevió a darse un chapuzón, la mayoría se limitó a observar el panorama.

Mientras esto sucedía, los trabajadores encargados del armado del puente de madera continuaban sus labores en tierra firme, las cuales consistían en el fijado de las duelas, cuyo armazón ya casi alcanza la glorieta del monumento a Juan Miguel Castro, mientras que la estructura ya cuenta, inclusive, con iluminación y parte de los barandales.

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