20 de Octubre de 2018

Yucatán

Como si fuera un presagio, su hijo nació el Día Internacional de la Diabetes

Sara Pimentel Solís decidió formar parte de la Asociación Mexicana de Diabetes en el Sureste, después de que su hijo fuera diagnosticado con esa enfermedad.

Sara del Carmen Pimentel Solís es presidenta de la Asociación Mexicana de Diabetes en el Sureste. (Juan Albornoz/SIPSE)
Sara del Carmen Pimentel Solís es presidenta de la Asociación Mexicana de Diabetes en el Sureste. (Juan Albornoz/SIPSE)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- El amor de madre y el sentido humano de procurar por el bienestar ajeno fueron las principales motivaciones para que Sara Pimentel Solís decidiera formar parte del proyecto de fundación de la Asociación Mexicana de Diabetes en el Sureste, que actualmente preside.

Su hijo Rodrigo Sandoval Pimentel, diagnosticado con diabetes tipo 1 desde hace nueve años, fue su inspiración, reto y misión. Con las herramientas otorgadas por su madre, el joven hoy se desarrolla profesionalmente.

Hermanadas por la misma motivación, Sara y Claudia Helena Durán González -madre de una hija con el mismo padecimiento- decidieron crear la organización.

Y es que el logro obtenido con su hijo Sara desea replicarlo en las familias que apoya la asociación, a fin de que cada vez más personas con diabetes comprendan que su enfermedad no es obstáculo, sino una oportunidad para aprender a tener una vida saludable.

Vocación fortuita

Nacida en una familia católica relacionada con apostolados, el servicio a los demás no le fue ajeno; participó en varias causas altruistas con diferentes enfoques, sin imaginar que décadas después encabezaría un movimiento a favor de la salud.

Su hijo Rodrigo nació el 14 de noviembre, casualmente el Día Internacional de la Diabetes, como presagio del cambio que vendría en su vida y la de su familia; juntos son un testimonio de las posibilidades de éxito, con sólo cuidado adecuado y educación.

“La noticia del diagnóstico nos sorprendió, fue un golpe; como padres en un principio fue difícil, ya que no podíamos explicarnos qué hicimos mal para que sucediera; fue un momento fuerte, lloré; pero con el apoyo de profesionales comenzamos de inmediato con el tratamiento y todos entramos en dinámica de aprender”, recordó.

El padecimiento de su hijo, tras la crisis, se convirtió en una oportunidad de ayudar, porque al estar en contacto con el conocimiento sobre la diabetes y lo oneroso del tipo I, conoció las altas cifras registradas en Yucatán y la gran cantidad de personas de bajos recursos con esta enfermedad, pero con limitados accesos a los tratamientos.

“Cuando mi hijo y mi familia aprendieron a vivir con diabetes, pudo haber sido cómodo quedarme en ese plano, pero frente a la realidad no pude estar indiferente y fue así como impulsamos la creación de la asociación para ayudar a los que menos tienen, a educarlos en la diabetes, atenderlos y apoyarlos en la detección”, apuntó.

Asociación con respaldo nacional e internacional

En la búsqueda por conocer más de la enfermedad, y en una reunión, de manera casual conoció a su compañera y cofundadora de la Asociación, Claudia Helena Durán González, hoy presidenta Administrativa de la Federación Mexicana de Diabetes, con sede en México.

Ambas madres con hijos con diabetes tipo I, identificadas con la causa, comenzaron su lucha por la educación sobre esta enfermedad.

“Decidimos, por un llamado de la FMD, participar en la actividad de buscar un edificio emblemático para iluminarlo de azul, el color que identifica a la diabetes, como se realiza en el mundo y se eligió el Monumento de la Patria, y se sumó a la causa global”, apuntó.

Explicó que la coloración que distingue el padecimiento es azul porque representa el cielo, la bóveda debajo de la cual se encuentran todas las personas, sin importar su condición; es símbolo de la presencia indiscriminada de la diabetes en todos los países, según argumentos de la Organización de la Naciones Unidas (ONU), institución que considera la enfermedad un problema social, una pandemia que hay que detener.

Gracias al trabajo que realizan desde que eran un grupo de voluntariado, cuentan con el respaldo de la Federación Mexicana de Diabetes y la Federación Internacional de Diabetes, sede en Bruselas, Bélgica, la cual ha canalizado apoyos para que muchos de sus beneficiados cuenten con tiras reactivas para medición de glucosa capilar, elementos costosos y necesarios para un paciente de diabetes tipo I, que debe monitorearse entre siete y 10 veces al día.
Dios en la misión

“Soy una mujer creyente. Dios está detrás de todo esto.  Nosotros somos instrumentos que ayudamos a que cada vez más familias tengan la oportunidad que tuvimos para que nuestros hijos puedan tener una vida digna y plena. La mano de Dios forma parte de la misión”, abundó.

Con el trabajo y apoyo de un equipo de profesionales, Sara y Claudia enfocaron su asociación como una organización civil sin fines de lucro, cuyo objetivo es brindar alternativas de educación, atención y prevención orientadas a mejorar la calidad de vida de las personas con diabetes, sus familiares y grupos de riesgo. El servicio es para todos de manera gratuita, sin importar religión, edad y condición económica, a fin de compartir con las demás familias la fortuna que tuvieron ellas.

“Siempre recordamos y regimos nuestro quehacer por el principio que plantea el doctor Elliot P. Joslin, al decir que la educación en diabetes no es parte del tratamiento, sino es el tratamiento en sí, porque más allá de los medicamentos las herramientas que te otorga el conocimiento de la enfermedad puede ayudar a que la persona viva mejor”, apuntó.

Madre orgullosa

“Cuando nos dieron el diagnóstico fue doloroso, pero ahora, con todo lo que hemos aprendido, puedo decir con mucho orgullo que mi hijo a sus 21 años se realiza, que no se ha detenido por la enfermedad, no tiene vergüenza de aplicarse su tratamiento frente a la gente, conoce cómo debe de cuidarse.

Sus sueños no tienen límite, recientemente ganó una beca para estudiar en Australia, y a pesar de que vive del otro lado del mundo, no tenemos miedo de cómo está, ya que sabemos que la educación en diabetes es su mejor protección y ésa es una felicidad que deseamos que más personas sientan. 

Vivir con diabetes no te detiene”, expresó sonriente y con mirada de ensueño visualizando la vida plena que ha logrado su hijo.

Perfil y trayectoria
  • Sara del Carmen Pimentel Solís nació el 29 de enero de 1966.
  • Es presidenta de la Asociación Mexicana de Diabetes en el Sureste.
  • La organización pertenece a la Federación Mexicana de Diabetes, con sede en la Ciudad de México, y a la Federación Internacional de Diabetes, con sede en Bélgica.
  • Organiza, junto a sus homólogas nacional e internacional,  el XXVI Congreso Nacional de Diabetes, que por primera vez se realizará en Mérida.
  • Se desarrollará del 20 a 22 de marzo en el Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI.

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