19 de Septiembre de 2018

Opinión

El general “incómodo”

Hizo lo que ninguno de su jerarquía: luchar por los menos favorecidos de las fuerzas armadas...

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Hizo lo que ninguno de su jerarquía: luchar por los menos favorecidos de las fuerzas armadas, principalmente los que están en situación de retiro, a pesar de que muchos lo ignoraron, criticaron, persiguieron y denostaron. Además, impulsó la justicia imparcial para militares procesados en los ámbitos civil y castrense. Y todas sus acciones, sin buscar beneficios personales.

Fundador el 21 de mayo de 1999 de la Federación de Militares Retirados “Francisco J. Múgica” (Femirac), fue citado al menos en dos ocasiones por el Ministerio Público Militar, acusado de injurias y difamación por publicar diversos artículos en la prensa, en donde discrepaba de la actuación de las Fuerzas Armadas.

Este general “incómodo”, en una entrevista en febrero de 2012, me comentó que había enviado dos cartas abiertas al Mando Supremo para exponerle la crítica situación que padecen los retirados, misivas que nunca merecieron respuesta. También dirigió una carta abierta a los secretarios de Defensa y de Marina, sin respuesta.

A través de la Femirac, integrada por personal del Ejército, Fuerza Aérea y Armada, emprendió acciones nunca antes vistas en este sector tradicionalmente disciplinado a sus mandos, como realizar marchas y plantones en la Ciudad de México (la más reciente el 1 de septiembre pasado ante el Issfam) y cuestionar al presidente de la República. Todas estas acciones en el marco de la ley.

El origen y espíritu de la Femirac (cuyo lema es “Dejar de luchar es empezar a morir”) es pugnar por una mejor calidad de vida de marinos y soldados que cumplieron su servicio con la patria, sin visos políticos, pues, según sostenía su fundador, “todas las asociaciones militares afiliadas al PRI son para mantener controlado a ese personal”. Quizás por eso ha echado raíces con más de 25 delegaciones en varias ciudades, no como otras que aparecen y desaparecen o se mantienen como clubes de nostálgicos del poder, que se reúnen para tomar café, jugar dominó o recordar sus andanzas en la milicia añorando sus días de mando.

El general brigadier Samuel Lara Villa, quien sirvió 32 años en el Ejército y fue diputado federal en 1997, falleció el pasado 17 de septiembre a los 84 años de edad, en la Ciudad de México. Conocedor de los Derechos Humanos, ejerció la libertad de expresión siempre al amparo de la Carta Magna. La historia, no los mandos, lo juzgará.

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