23 de Septiembre de 2018

Opinión

Rezago educativo en el olvido

Mucho se habla sobre las bondades de la nueva reforma educativa; sin embargo, una inquietante realidad que no se menciona en los promocionales son los números rojos.

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Mucho se habla y muestra sobre las bondades de la nueva reforma educativa; sin embargo, una inquietante realidad que no se menciona en los promocionales son los números rojos de millones de niños y jóvenes que presentan rezago educativo que inevitablemente los llevará a la deserción escolar, ya que la misma Secretaría de Educación Pública reconoce que de cada 100 alumnos inscritos en primaria, 10 la abandonaron antes de terminarla.

La actual reforma hizo una terrible omisión para atender este grave problema del rezago y la deserción escolar, pues la autoridad educativa se muestra más ocupada en evaluar a los maestros, en sus eventos para promocionarse, preocupándose todo el tiempo en quedar bien ante las directrices que marca la OCDE como referentes de una educación de calidad, en tanto miles de niños y jóvenes siguen deambulando por las calles en busca de una escuela que los acepte. Es triste, pero los alumnos con rezago deben esperar, al fin y al cabo, siempre lo han hecho desde años atrás al inicio del curso escolar.

Quienes desconocen las prácticas del oficio presuponen que el rezago educativo es producto de la incapacidad de los maestros para inducir el aprendizaje de los alumnos, en algunos casos tienen razón, pero los maestros sabemos que en la enseñanza inciden otros factores que influyen en el aprendizaje de los estudiantes. En la realidad, en los sectores empobrecidos de las ciudades, se observa un hacinamiento de más de 40 alumnos en primaria y 50 jóvenes de secundaria en pequeñas aulas carentes de ventilación y con mobiliario en mal estado y, ¿saben qué?, son ellos los que precisamente presentan rezago educativo.

El desarrollo del pensamiento se logra a partir de la interacción de los alumnos a través de actividades de aprendizaje que estimulen la actividad cognitiva, como sería la comprensión, la inferencia y la reflexión, entre muchas otras; sin embargo, es imposible para el maestro diseñar y plantear este tipo de actividad en un grupo atiborrado de alumnos y con problemas de infraestructura, además un grupo no es homogéneo en los aprendizajes, ya que más del 50 por ciento presenta rezago que afecta su desempeño en el grupo. Si a lo anterior se le suma la disposición oficial de promover alumnos sin saber leer ni escribir, o pasarlos con simples proyectos, los modelos educativos seguirán condenados al fracaso.

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